Un abuelo suizo de 67 años fue encontrado culpable esta semana de haber escrito y enviado de manera anónima cartas pornográficas a 160 mujeres entre noviembre de 2009 y noviembre de 2010.

 

Se trata del padre dos hijos, casado por 43 años y con dos nietos, quien envió más de 700 cartas con contenido obsceno, fotografías e incluso dibujos a las mujeres a quienes se refería con palabras peyorativas.

 

La mayoría de las mujeres destinatarias de estas extrañas cartas son residentes de Wettingen, la misma ciudad de residencia de este abuelo libidinoso en el cantón suizo de Aargau. Ellas eran elegidas al azar, generalmente a partir del número de la matrícula de sus vehículos que él investigaba para descubrir sus identidades y direcciones.

 

Un matrimonio infeliz parece no haber sido la causa de su inusitada correspondencia pues el juez Peter Rüegg le preguntó cómo era su matrimonio a lo que el hombre respondió que “bueno, muy bueno”, aunque reconoció que su esposa estaba muy enojada por el asunto de las cartas.

 

Sobre sus motivos, pese a no haber mostrado arrepentimiento a juicio del juez, declaró que todo inició porque no podía dormir por las noches preocupado porque sus nietos padecen una enfermedad terminal y entristecido porque su mejor amigo acababa de fallecer víctima del cáncer.

 

Al dictar su sentencia el juez Rüegg declaró que en sus 20 años en sus funciones judiciales, “jamás había leído cartas tan estúpidas, desagradables y amenazadoras como las que el acusado escribió”, y lo sentenció a pagar una multa de $4,200 dólares con el riesgo de pasar 81 días en prisión en caso de no pagarla, además de haber sido condenado a una sanción financiera suspendida de 15,000 francos suizos, $15,600 dólares estadounidenses, por un periodo probatorio de cuatro años y a entregar una compensación de entre 100 y 500 francos suizos a nueve de las mujeres que recibieron estas cartas.

 

 

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