Ingrid es una mujer sueca de 91 años con un largo historial criminal que inició en los años 60 cuando decidió que no pagaría impuestos.

 

Así, en cinco procedimientos diferentes Ingrid ha sido encontrada culpable de evasión fiscal, aunque por su edad las sentencias se limitan a imponerle multas.

 

“Debo no niego, pago no tengo” fue la respuesta de Ingrid a los oficiales del Kronofogden, la autoridad encargada de ejecutar las leyes, y les propuso que tras su muerte tomaran su ataúd pues esa será su única posesión ya que tampoco es propietaria del lugar donde vive.

 

De acuerdo con el diario sueco Aftonbladet, Ingrid debe a las autoridades fiscales un millón de coronas, equivalentes a $152,100 dólares. Ella dice que si su actividad criminal ocasionó algún perjuicio, fue sin intención ya que asegura que toda su vida ha trabajado “como un perro”, nunca con la intención de engañar a persona alguna ni al gobierno.

 

En Suecia, generalmente las penas de prisión a personas mayores de 65 años no se ejecutan por las autoridades aunque de acuerdo con datos recientes entre 2002 y 2011 el 67% de los criminales se ubicaba en el grupo de la tercera edad y por ello existen algunas instalaciones penitenciarias diseñadas para recibir a mayores de 65 años.

 

En una de esas prisiones se encuentra recluida Lillemor Östlin una mujer que a sus 75 años fue encontrada culpable de un delito agravado relacionado con estupefacientes. Por la gravedad de su delito las autoridades, haciendo una excepción a la regla, decidieron ejecutar la sentencia de reclusión.

 

 

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