Bahlsen, una de las empresas alemanas fabricantes de alimentos más famosa y su línea de galletas Leibniz, no nada más sufrió un robo la semana pasada sino que está siendo chantajeada por el ladrón que se identifica como Lucas, el Monstruo Come Galletas de Plaza Sésamo (Cookie Monster para aquellos que no tuvieron el gusto de conocerlo con su nombre en español).

 

El objeto del robo fue el emblema de Leibniz, una gran galleta de chocolate que hasta la semana pasada estaba en sus oficinas de Hanover, Alemania.

 

Tanto los medios como la empresa misma recibieron la carta del ladrón en la que dice que la galleta de oro solo regresará a manos de sus dueños, si surten de galletas sabor leche de chocolate a los niños del ala infantil del hospital infantil de Hanover. En caso contrario, dice la carta de extorsión, la galleta terminará en la basura junto con Óscar, el personaje de Plaza Sésamo que vive en un bote de basura. Además, el ladrón pide que la recompensa de $1,347 dólares que la empresa ofrece por información sobre él, se done a un refugio animal.

 

Para comprobar que la galleta está en su poder envió una fotografía: la de un sujeto disfrazado de Lucas Come Galletas con la figura de oro en la boca.

 

Un robo que ha logrado que más de uno levante las cejas pues aunque la intención del perpetrador parece ser buena al pretender dotar de galletas a los niños enfermos, no deja de tratarse de un acto delictivo, que se agrava con un chantaje al que la empresa ya respondió que no cederá.

 

¿Un moderno Robin Hood o alguien desesperado por cinco minutos de fama?

 

 

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