Durante este principio de año hemos sido testigos de diferentes estrategias que los ricos y famosos hacen para pagar menos impuestos, como lo hizo el actor francés Gerard Depardieu al haber aceptado el gentil regalo del presidente Vladimir Putin de la ciudadanía rusa para que dejara de pagar exorbitantes impuestos en Francia.

 

Y es que a todos nos gusta que las cosas funcionen como reloj suizo, pero a nadie le gusta pagar impuestos excesivos. Y nadie es nadie, lo que incluye a la realeza.

 

Un ejemplo es la reina Fabiola de Bélgica quien para que su fortuna no vaya a parar a las arcas del estado belga, creó a sus 84 años de edad una fundación para que sus sobrinos gocen de la herencia que le dejó su esposo, el rey Balduino, más los 27 millones de euros que ha recibido desde la muerte de él ocurrida en 1993, sin tener que entregar el 70 por ciento de la fortuna al fisco belga.

 

De acuerdo con las leyes belgas, cuando no existen herederos directos, como hijos, padres o cónyuges, la herencia es fuertemente gravada con hasta el 70 por ciento de la misma. Como Fabiola y Balduino no tuvieron hijos, los herederos de ambos son sus sobrinos, los hijos del actual rey Alberto II, hermano de Balduino y quien fue coronado rey tras la muerte de su hermano.

 

Fabiola, siguiendo los pasos de su difunto marido, creó la fundación Fons Pereos que, registrada el 1° de octubre de 2012, persigue como principal objetivo filantrópico la ayuda a los miembros de la familia real.

 

Balduino hizo lo mismo antes de fallecer y creó la fundación Astrida para que sus queridos sobrinos pudieran heredar parte de su fortuna y así entregar lo menos posible de dinero en impuestos al estado belga y a los belgas.

 

Muchos se han cuestionado sobre la moralidad de esta acción que es, sin asomo de duda, una vuelta de tuerca para dejar de cumplir las leyes que supuestamente como rey, en el caso de Balduino, juró proteger. Pero también porque los reyes reciben asignaciones presupuestales del estado y son sostenidos por los impuestos que los belgas pagan regularmente.

 

Pero como decía, la realidad es que a nadie le gusta pagar impuestos y por ello las fundaciones son una figura jurídica tan socorrida en estos tiempos, y ya se ve que no importa la finalidad que persiga, así sea ayudar a que una familia real sea más rica de lo que ya es.

 

 

Más información El Mundo

 

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