Probablemente todos hemos llegado alguna vez a sentir intensamente a favor o en contra de algún candidato a un cargo político y de una manera u otra el intenso sentimiento se ha manifestado, la mayoría de las veces sin mayores consecuencias.

 

Esa suerte no la tuvo un japonés que decidió manifestar su punto de vista político y el sentimiento que le generaba un candidato a un puesto de elección en Osaka y decidió orinar uno de sus posters de campaña.

 

La mala suerte estuvo en que en el momento preciso en que descargaba su antipatía política, y de paso liberaba su vejiga, pasó por ese lugar Kei Yamamoto, el candidato cuya fotografía estaba siendo orinada.

 

Yamamoto se aproximó al sujeto y le pidió que dejara de hacer lo que hacía a lo que el iracundo votante respondió “¿Nos ves que estoy orinando?” y continúo en sus menesteres hasta que le cayó el veinte del parecido físico entre la persona a su lado y la cara que orinaba.

 

Disgustado por la acción, Kei Yamamoto llamó a la policía para que detuviera al ciudadano por orinar en la vía pública, una falta administrativa, pero el ciudadano le rogó que no llamara a la policía y que arreglaran el asunto entre ambos porque resulta que el ciudadano no era uno ordinario, sino un funcionario público de la prefectura de Osaka. Yamamoto, sopesando que los orines operarían a su favor, no transigió y la policía llegó para detener al arrepentido hombre.

 

El incidente fue hecho de conocimiento público vía Twitter por el propio Yamamoto quien confesó que de no haberse tratado de su póster orinado, también le hubiera hecho mucha gracia el asunto.

 

Por su parte, el “orinador” arrepentido, una vez puesto en libertad, regresó a la escena del crimen con una cubeta llena de agua y mucho jabón para tratar de limpiar el rastro de su acción, llamado marcaje de territorio en lenguaje animal.

 

 

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