El jueves pasado el alcalde de Londres, Inglaterra, avisó a los medios que estaba prohibiendo a los autobuses de cinco rutas que circularan con una publicidad que consideró ofensiva e intolerante.

 

La publicidad pertenece a un grupo cristiano anglicano que dice que la homosexualidad puede ser curada con terapia ya que lo equiparan con una enfermedad como el alcoholismo.

 

Para el alcalde de Londres, Boris Johnson, esta publicidad no podía aparecer en Londres porque a su juicio se trata de una de las ciudades más tolerantes del mundo “intolerante con la intolerancia” y añadió que “es claramente ofensivo sugerir que ser gay es una enfermedad de la que una persona se puede recuperar y no estoy preparado para que esa sugerencia circule en los autobuses de Londres.”

 

La publicidad pretendía hacerle frente a otra publicidad de una asociación que promueve los derechos de los gay y que dice “Algunas personas son gay. Supéralo” por lo que la publicidad de la asociación anglicana decía: “¡No gay! Post-gay. Ex -gay. Supéralo”.

 

Para grupos gay, pese a que no están de acuerdo con el mensaje que la asociación cristiana envía, la publicidad debió haber circulado pues se trata de defender el derecho de la libre expresión de ideas, además de que señalan que el prohibir que se diga algo generalmente es incentivo para iniciar una campaña más fuerte al respecto.

 

Este asunto, además toma un matiz político puesto que se celebrarán elecciones para alcalde en Londres el próximo mes. La asociación cristiana responsable de la publicidad declaró a los medios que la autoridad del transporte de la ciudad había aprobado el contrato del espacio publicitario y por tanto el contenido de la publicidad y sobre esa oficina tiene control el alcalde.

 

Mientras el debate sigue, los autobuses de Londres, que de unos años para acá han sido objeto de controversia por la publicidad con la que circulan, siguen circulando haciendo lo que deben, transportando personas.

 

 

Más información Guardian

 

www.miabogadoenlinea.net

 

Pin It