Sally Morgan, quien se anuncia como la psíquica más amada de la Gran Bretaña, envió una carta al organizador de un concurso en el que retaba sus poderes psíquicos este lunes 31 de octubre, coincidiendo con Halloween, para no tan cortésmente rechazar la invitación.

 

De acuerdo con Simon Singh, escritor científico y organizador del concurso impulsado por escépticos de la existencia de poderes del más allá, el abogado de la psíquica que se presenta por televisión y frente a grandes audiencias, le escribió que su clienta tiene cosas más importantes que hacer que someterse a experimentos y pruebas y que no se presentaría en el concurso planeado para este lunes, ni ningún otro día.

 

La idea del concurso surgió cuando después de una presentación de Sally Morgan  en un teatro, a la que asistieron varios escépticos, se reportó que se habían escuchado voces que saliendo del público comunicaban a la clarividente información que luego revelaba en el escenario. El rumor sobre un posible fraude fue tanto, que los escépticos aprovecharon la oportunidad para retar a este concurso y que la mujer tuviera la oportunidad de demostrar la existencia real de sus poderes.

 

Sally Morgan negó haber cometido fraude pero tampoco aceptó presentarse el día de Halloween en la ciudad de Liverpool para aceptar el reto. Por cierto, en la carta en que rechazó la invitación al concurso, el abogado hizo la acotación de que esa misiva era estrictamente confidencial y privada y no sujeta a publicación, pero Simon Singh, después de haber consultado a sus abogados, decidió tomar el riesgo y publicarla en su blog.

 

De haber aceptado el reto, a Sally Morgan se le hubieran enseñado fotografías de diez mujeres muertas para identificarlas por su nombre de pila. El evento estaba planeado para ser supervisado tanto por psíquicos como por escépticos y estaba diseñado para ser un reto a llevarse a cabo cada año.

 

Probablemente Sally Morgan considera que no tiene nada que demostrar a nadie porque a fin de cuentas cada quien tiene el inalienable derecho de creer en los que mejor le parezca, así se trate de un fraude, de un hecho científico o de espíritus chocarreros.

 

 

Más información The Guardian

 

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