Una ejecutiva de un banco alemán, de 64 años decidió un buen día sacar un poco de dinero de las cuentas de banco de los más ricos, y transferirla a aquellos clientes que ella conocía que tenían problemas de solvencia económica. Una vez que las cuentas de sus “protegidos” se estabilizaban, regresaba el dinero a la cuenta de donde lo había tomado prestado, hasta que las deudas crecieron y se hicieron impagables.
En total realizó 117 transferencias por un valor de $11 millones de dólares, de los cuales, valga la pena señalar, no se quedó ni con un centavo.
El banco ubicado en una localidad cercana a Bonn, en Alemania, descubrió sus manejos y entabló una demanda en su contra. Afortunadamente para ella, el juez también tuvo buen corazón y decidió suspender su condena de 22 en prisión, bajo el entendido de que era su primera ofensa, que había confesado en cuanto se le preguntó y que no robó para ella.
Además se ofreció a pagar al banco los poco más de $1.5 millones de dólares en pérdidas que la institución no pudo recuperar del desfalco y que se irán descontando poco a poco de su pensión.
Por supuesto que ella se quedó sin trabajo en el banco y ahora recibirá menos pensión, pero podemos especular en que alguien de Hollywood ofrezca comprar su historia y llevarla a la pantalla grande o que ella se decida a escribirla y se convierta en un Best Seller. El título ya lo tiene: “La Robin Hood del banco”
Fuente El País
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