Brochas con pinturas de diferentes colores

Una corte cantonal de Berna, Suiza, ha ordenado al matrimonio de Willy y Marie Zysset a repintar su casa color anaranjado para cumplir con los códigos de vivienda de la ciudad de Biel. Como respuesta, los Zysset han puesto a la venta su casa con la esperanza de mudarse a Camerún, de donde Marie es originaria, y donde la burocracia no se mete con el color de tu vivienda.

El asunto se remonta a 2014 cuando los Zysset preguntaron a un funcionario de la ciudad si necesitaban un permiso para pintar su casa y si la podían pintar de anaranjado a lo que les respondieron verbalmente que no había necesidad de permiso y que podían pintarla del color que eligieran. 27,000 francos suizos después, con su casa en un brillante color anaranjado, recibieron una carta de las autoridades en la que les decían que pintaran su casa al color original o que, en su defecto consiguieran un permiso retroactivo con lo que Willy aprendió la lección de nunca confiar en la palabra de un funcionario y pedir todo por escrito.

Así, los Zysset decidieron pedir el permiso, pero las autoridades, en una respuesta que Willy califica de absurda, les negaron la autorización.

En 2016 recibieron una segunda carta en la que les ordenaron repintar la casa en un plazo de seis meses. De no hacerlo, les dijeron, se les impondría una multa de 40,000 francos y, de volver a pintarla de anaranjado, la multa podría ascender hasta los 100,000 francos.

Los Zysset decidieron llevar el caso ante la corte cantonal aduciendo que su casa no es la única colorida de la zona, pero la Corte falló a favor de las autoridades de la ciudad y mantuvieron la legalidad de la orden administrativa argumentando que su casa color anaranjado está a pie de calle y, por tanto, es demasiado sobresaliente.

“Mi esposa y yo hemos tenido suficiente de las regulaciones aquí en Suiza. Quiero disfrutar mi retiro en paz”, declaró Willy. “Nuestra casa está a la venta desde este momento. Nos regresamos a África”.

Un caso semejante ocurrió en South End, Kensignton, un exclusivo barrio de Londres, en donde las autoridades ordenaron a la propietaria de una casa valuada en millones de libras esterlinas a repintar su casa en color blanco y eliminar las rayas rojas y blancas con las que la residencia fue pintada.

En este caso, el juez desechó la orden administrativa aduciendo que hacerlo significaría respaldar el capricho de las autoridades por meras razones estéticas.

Por lo pronto, en Biel, Suiza hay una casa anaranjada a la venta. Además de pagar el precio y los impuestos correspondientes, el comprador deberá destinar algunos miles de francos al trabajo de pintura para dejarla en un marrón deslavado, como estaba pintada originalmente.

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