Maxi Sopo es una nueva víctima del exceso de confianza y afán de notoriedad.

Él era buscado por las autoridades de los Estados Unidos al haber sido acusado de fraude en contra de distintas instituciones financieras por más de $200,000 dólares y al enterarse que la policía estaba tras de él decidió huir de Seattle a Cancún.

Y ahí estaba, disfrutando la vida en grande, de playa en playa y de fiesta en fiesta. Y como quería que todos sus amigos supieran lo bien que la pasaba, decidió publicar sus andanzas y filosofía de la vida en Facebook. Y conforme iba conociendo nuevos amigos al vivir la “vida loca” los iba agregando a su página de Facebook. 

Como parte de las investigaciones que realiza el servicio secreto para perseguir a los criminales se incluye el rastreo en las redes sociales como Facebook y MySpace.

Al principio no tuvieron éxito, pero meses después lo localizaron. La foto de su perfil lo mostraba muy relajado al entrar a una fiesta, posando frente a un banner publicitario con logos de BMW y cognac Curvoisier. Aunque el perfil de Sopo era privado, su lista de “amigos” no. Y en la lista aparecía una persona que resultó ser ex empleada del Departamento de Justicia.

El resto es historia: Sopo se encuentra en una cárcel esperando ser extraditado, aprendiendo que lo que pasa en Cancún, se queda en Cancún y que Internet no tiene nada de privado.

 

www.miabogadoenlinea.net

 

Pin It