Hamburguesa con papas fritas

Usha Ram, una mujer de 55 años que durante 24 trabajó como cocinera en diferentes franquicias de Burger King, tendrá que ser compensada con 46 mil dólares canadienses por haber sido despedida injustificadamente tras haber llevado a casa sin pagar un sándwich de pescado, papas y refresco con valor de un dólar.

Esta mujer, originaria de Islas Fiyi, llegó a Canadá en 1987 y pese a llevar tantos años viviendo en el país, su dominio del idioma inglés es muy básico por lo que incluso tuvo que testificar en hindi con la ayuda de un traductor.

Durante 24 años se desempeñó como cocinera en diferentes franquicias de Burger King, habiendo trabajado para Janif Mohammed que en 1989 era gerente de varias de las franquicias en Vancouver, Columbia Británica. En 2008 llegó a trabajar a la franquicia de Granville Street, de la que Janif Mohammed es copropietario.

En 2013 fue despedida por haberse llevado comida sin haber pagado por ella. De acuerdo con los testimonios judiciales, los empleados pueden tomar todo el refresco que deseen durante sus turnos y tienen un descuento especial fuera de turno.

Los hechos sucedieron de la siguiente manera. El 27 de diciembre de 2013, al finalizar su turno, Usha Ram pidió permiso al gerente en turno de llevarse a casa un sándwich de pescado sin pagar, señalando que no llevaba su billetera.

El gerente declaró que le concedió la autorización para llevarse el sándwich, pero ella no solo se llevó el sándwich sino también papas y un refresco. El gerente dijo que entendió que sólo quería llevarse “el pescado”, mientras que ella declaró que entendió que le habían autorizado a llevarse “el combo”. Finalmente, con el descuento especial para empleados, Usha Ram quedó debiendo por los extras un dólar canadiense.

Los días pasaron y Usha no hizo el menor esfuerzo por pagar sus alimentos por lo que el gerente le comunicó lo sucedido a Janif Mohammed, quien, trabajando bajo una política de “cero tolerancia” en cuanto a robo de alimentos, procedió a despedirla pese a los ruegos y lágrimas de esta mujer que es la proveedora de su esposo discapacitado y de su hija adulta con discapacidad mental.

Por este despido injustificado, ella presentó su caso ante los tribunales en contra de los dueños de la franquicia, Janif Mohammed y Michel Lacombe, quienes estuvieron representados por el mismo Mohammed.

“El señor Mohammed no tomó en consideración las circunstancias particulares ni hizo una evaluación sobre la gravedad actual de la conducta de la señora Ram, antes de decidir despedirla”, falló la juez Lisa Warren del Tribunal Superior de Justicia de Columbia Británica. “Él declaró que no lo hizo porque es necesario asegurarse de que los empleados sepan que llevarse comida será un acto no tolerado”.

La juez consideró que Usha Ram no tuvo la oportunidad de responder las acusaciones ni de aclarar que el asunto se había debido a una mala comunicación. Además, de que tanto Mohammed como Michael Lacombe “actuaron de una forma poco razonable, injusta y excesivamente insensible” el día en que confrontaron a la cocinera sobre los hechos, sin haber pensado en lo difícil que para ella iba a ser encontrar otro empleo debido a su edad, a su bajo nivel educativo y a la falta de fluidez en el idioma inglés.

Tomando en consideración lo anterior, la juez Warren ordenó a la franquicia a pagar a Usha Ram 21,000 dólares canadienses por daños generales, cantidad equivalente a un año de salario, más otros 25,000 dólares por los daños emocionales que sufrió debido a su despido.

Cabe señalar que al momento de su despido Usha Ram trabajaba tiempo completo con un salario mínimo, siendo su salario anual la mencionada cantidad de 21,000 dólares.

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