Balanza, mazo y birrete

Tras un proceso cerrado, la semana pasada fue sentenciada a 16 años de prisión la activista iraní Narges Mohammadi por su trabajo defendiendo pacíficamente los derechos humanos y los derechos de las mujeres en Irán. Ella es vicepresidente del ahora prohibido Centro de Defensores de Derechos Humanos, presidido por la abogada Shirin Ebadi, ganadora del Premio Nobel de la Paz en 2003.

La sala 15 de la Corte Revolucionaria de Irán sentenció a Mohammadi a diez años en prisión por “su membresía a la (ahora prohibida) organización Paso a paso para parar la pena de muerte”; cinco años por “asamblea y colusión en contra de la seguridad nacional” y un año por “propaganda en contra del estado”, según reveló el Centro de Defensores de Derechos Humanos. Esta sentencia será apelada.

De acuerdo con el abogado defensor Mahmoud Behzadi-Rad, Narges Mohammadi será elegible para salir de prisión en 10 años conforme al artículo 134 del nuevo Código Penal de Irán que dispone que en caso de múltiples cargos solo se servirá la pena más larga.

Desde que se involucró en la defensa de derechos humanos, Narges Mohammadi ha sido procesada y sentenciada a prisión varias veces. En 2009 fue detenida y en 2011 sentenciada a once años de prisión, sentencia que la corte de apelaciones redujo a seis años. Por motivos de salud, la activista salió de prisión anticipadamente en 2013 tras el pago de una fianza de 600 millones de tomanes, equivalentes a unos 200 mil dólares estadounidenses.

Al salir de prisión continuó su activismo pacífico y en marzo de 2014 se encontró en la embajada de Austria en Teherán con Catherine Ashton, quien fue alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, para conversar sobre los derechos humanos en Irán. A raíz de esta entrevista, la activista sufrió persecuciones por parte del servicio de seguridad iraní hasta que fue detenida nuevamente en mayo de 2015.

Estando bajo detención, la activista, de 43 años de edad, sufrió una enfermedad neurológica que le causó parálisis muscular y en octubre de 2015 fue trasladada de prisión a un hospital.

Sobre esta sentencia se pronunció Hadi Ghaemi, director ejecutivo de la organización Campaña Internacional por los Derechos Humanos en Irán: “Diez años en prisión para una muy respetada defensora de actividades civiles pacíficas, demuestra la renuencia de la República Islámica de tolerar cualquier disensión pacífica y su disposición a dejar de lado la ley para castigar a quienes se involucran en ella”.

Aseguró que ahora es responsabilidad del presidente Rouhani “hacer todos los esfuerzos posibles para liberarla y asegurar a los ciudadanos iraníes que los ministerios bajo su autoridad no pisotearán sus derechos y libertades”.

Más información iranhumanrights.org

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