La Sociedad de Ateos en Kenia ha declarado que una vez que reciban el comunicado oficial de la suspensión de su registro como sociedad, presentarán una demanda en contra del procurador general del país, Githu Muigai, por haber cedido a la presión de grupos religiosos y sociales y haber retirado el registro como sociedad, sin fundamento legal.

El asunto adquirió relevancia después de que la Sociedad Atea de Kenia, AIK, por sus siglas en inglés, pidiera su registro como sociedad conforme a la Ley de Sociedades vigente en el país africano. A esta solicitud se opusieron grupos religiosos, particularmente iglesias cristianas, quienes rechazaron que se otorgara registro “a personas que no creen en Dios”.

Si bien AIK no ha recibido notificación oficial de la suspensión de registro, los medios de Kenia reprodujeron el pasado domingo un comunicado de prensa de la oficina del procurador general en que se lee lo siguiente: “Tras la recepción de la intervención ante la Oficina Jurídica del Estado por diversas organizaciones religiosas y otras, relativas a la inscripción de la Sociedad Atea de Kenia, el procurador general ha instruido al Registro de Sociedades a suspender con efecto inmediato dicho registro bajo la Sección 12 (1) (b) de la Ley de Sociedades hasta que la propiedad, la legalidad y la constitucionalidad de la inscripción sea determinada por la Corte Suprema”.

Esta decisión parece indicar que el procurador general cedió a la presión efectuada, particularmente por el Congreso Nacional de Kenia de Iglesias Pentecostales, que exigió el pasado viernes la renuncia del procurador por haberse otorgado el registro a la sociedad y amenazó con movilizaciones sociales: “Pedimos al procurador general que renuncie inmediatamente. No podemos tener un asesor legal del gobierno que lleve al engaño al estado en asuntos religiosos. La libertad de culto es una obligación constitucional para cada keniano, no debe quedar mal representada por el interés de algunos individuos en el país”, dijo Stephen Ndicho, vicepresidente de esta organización religiosa.

El presidente de AIK, Harrison Mumia, declaró que están listos para acudir ante los tribunales a combatir la decisión de suspender su registro como sociedad, realizado conforme a las leyes vigentes en el país y aseguró que hay un grupo de abogados expertos dispuestos a respaldar esta batalla legal.

El enfrentamiento entre los Ateos de Kenia y el gobierno no es nuevo. En 2014 la organización presentó una demanda en contra de la decisión del gobierno de declarar un día de asueto obligatorio por la visita del papa Francisco, argumentando que tal decreto era “injusto, desdeñoso de la Constitución y discriminatorio por infringir las previsiones de los artículos 8, 9 y 32 de la Constitución de Kenia”.

Además, los Ateos de Kenia han solicitado que se deje de brindar instrucción religiosa en las escuelas para evitar el adoctrinamiento de los estudiantes y que las oraciones en los hospitales públicos se eviten a fin de separar la medicina de las creencias personales. Se trata de temas que han dividido a la sociedad keniana, muchos de cuyos integrantes rechazan a la organización de ateos por considerarla contraria a la moral.

A estas reacciones, Harrison Mumia ha pedido a los kenianos que ignoren el llamado de los grupos religiosas en contra de ellos: “Este grupo no tiene relación con la adoración al demonio, la masonería, el satanismo. No intentamos ser indulgentes en ninguna perversión sexual, abuso de drogas ni otra indulgencia ilegal. Este es un partido de ateos en Kenia para ateos. Queremos unir el ateísmo y solo personas mayores de 18 años pueden unirse”.

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