Manos tras las rejas

La Suprema Corte del Reino Unido concluyó la semana pasada que la norma que dispone la condena por asociación (joint enterprise) ha sido mal interpretada por los jueces desde 1984 por lo que la Corte de Apelaciones espera una avalancha de peticiones de reconsideración de sentencias de cientos de personas que han sido condenadas bajo esta figura según la cual el acompañante de un homicida puede ser sentenciado por el mismo delito aún si él no lo cometió directamente.

Los cinco magistrados de la Corte Suprema que revisaron el asunto han señalado que durante décadas los jueces han considerado que es suficiente prueba de culpabilidad el que el acompañante haya previsto el homicidio antes de que se haya cometido.

“La posición correcta es que…la previsión de lo que el principal podría hacer es evidencia de la que el jurado debe inferir si tenía la intención de ayudar o que alentó a hacerlo”, dijo Lord Neuberger, presidente de la Suprema Corte, “pero corresponde al jurado decidir, entre toda la evidencia, si tenía la intención necesaria”.

Así, esta decisión tiene en cuenta nuevamente “el elemento mental (intención) requerido para una segunda parte, en línea con el que es requerido respecto de la parte principal, trayendo de regreso la ley a sus principios antes de que fiera un giro equivocado”.

De acuerdo con los magistrados de la Suprema Corte, el error se remonta a 1984 con una decisión del Comité Judicial del Consejo Privado.

Esta decisión podría afectar por lo menos a 650 personas que, según la campaña Jengba (Joint Enterprise Not Guilty by Association), han sido afectadas por la incorrecta interpretación de la norma.

Esta decisión de la Suprema Corte se presentó en relación con dos casos de condena por homicidio por asociación, uno ocurrido en Leicester y el otro en Jamaica. Jamaica, al ser un país del Commonwealth o Mancomunidad Británica de Naciones, puede apelar ciertos fallos ante el Comité Judicial del Consejo Privado en Londres. El resultado de una apelación ante este tribunal fue llevado ante la Suprema Corte del Reino Unido.

El caso británico fue llevado por Ameen Hassan Jogee, condenado a cadena perpetua por el homicidio agravado de Paul Fyfe cometido por su acompañante Mohammed Adnam Hirsi, mientras él esperaba afuera de la casa. El argumento de la apelación es que la evidencia de que él podía haber previsto el resultado del ataque con un cuchillo por su compañero no es muy clara y que por tanto fue condenado por homicidio agravado de forma equivocada.

Si bien la decisión de la Suprema Corte le ha sido benéfica, permanecerá en prisión pues ahora sus abogados deben llevar su caso ante la Corte de Apelaciones para que se decida si el juicio se repone, es decir, se efectúa nuevamente, o si se cambia la sentencia de homicidio agravado a homicidio.

La consecuencia futura de esta nueva interpretación podría ser en la menor condena de personas que participan en enfrentamientos entre pandillas, como lo expresaron los magistrados de la Corte: “En los casos donde hay un brote más o menos espontáneo de violencia de múltiples personas, la evidencia podría ser muy opaca para que el jurado encuentre que hubo alguna clase de acuerdo, expreso o tácito”.

Pero también podría llevar a cambios de políticas de la fiscalía al momento de presentar cargos contra los acusados, como lo explicó una vocera del Servicio Real de la Fiscalía: “Estamos revisando cuidadosamente la sentencia dictada para determinar su impacto y nuestra subsecuente aproximación a estas acusaciones”.

Más información theguardian.com

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