La comunidad de científicos afroamericanos ha respondido vehementemente a la afirmación que el ministro de la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos, Antonin Scalia, hizo recientemente implicando que a los afroamericanos les iría mejor estudiando en universidades menos exigentes.
La polémica declaración fue realizada el miércoles de la semana pasada mientras se discutía el caso Fischer v. University of Texas en el que Abigail Fisher, una estudiante de raza blanca, argumenta que no fue aceptada por la Universidad de Texas por la reserva de lugares a minorías, lo que se conoce como affirmative action.
Durante su argumentación, el juez Scalia pareció implicar que la Universidad de Texas era una muy exigente para los estudiantes afroamericanos, quienes tendrían un mejor desempeño en “una escuela menos avanzada…una escuela en la vía lenta”.
Al parecer basa su afirmación en una teoría llamada “mismatch theory” o teoría del desajuste, según la cual la affirmative action es perjudicial para los estudiantes de minorías porque sus compañeros de clases son admitidos con puntajes más elevados que los que se exigen a ellos. Por ello, se dice, que los estudiantes afroamericanos (o hispanos, en su caso) no están debidamente preparados para tomar las exigentes clases de matemáticas o ciencias y que es esta la razón por la que no existen muchos científicos afroamericanos.
El que no tengan suficiente preparación en matemáticas o ciencias como barrera para existan más científicos afroamericanos, es rechazado por la comunidad científica de raza negra, muchos de los cuales han egresado de las universidades élite del país. Para ellos el principal obstáculo no es su falta de preparación sino la discriminación
La doctora Elizabeth Wayne, de raza negra y con grado en física por la Universidad de Pennsylvania y doctorado en ingeniería biomédica por el Universidad Cornell, declaró sobre este tema diciendo que en su experiencia si los estudiantes de raza blanca no se desempeñaban adecuadamente se les ofrecían tutorías, concediéndoles en beneficio de la duda, un lujo que los estudiantes de minorías no tenían: “Yo tenía que ser la mejor de mi clase o las personas creerían que yo no pertenecía a la universidad”.
Chanda Prescod-Weinstein, otra científica de raza negra, declaró al LA Times que su lucha diaria era refutar la creencia de que estaba en la universidad sólo por su raza y que por lo mismo no tenía la preparación suficiente.
Ella citó un estudio realizado en 2010 por el MIT, Massachusetts Institute of Technology, según el cual los académicos de minorías provenían de universidades élite como Harvard, Stanford o el propio MIT y que la Universidad de Texas, citada por el ministro Scalia, no se encontraba en esa lista.
Otro importante científico afroamericano que se refirió a este tema en el pasado es el astrofísico Neil deGrasse Tyson, director del Hayden Planetarium en Nueva York y anfitrión del documental Cosmos: A Spacetime Odyssey, quien se refirió a la alienación que sintió en su infancia como un niño de raza negra interesado en las ciencias. “¿No prefieres ser un atleta?”, recordó que le preguntaban sus maestros.
El ministro Scalia no fue el único en presentar un discurso polémico durante la sesión del pasado miércoles. El ministro presidente John G. Roberts Jr., hizo la siguiente pregunta: “¿Cuál es la perspectiva única que un estudiante de minorías lleva a una clase de física?”, al cuestionar la diversidad en una exigente clase de ciencias.
“La misma perspectiva única que tengo y que aparentemente ha permito que en mi investigación creara formas de matemáticas no conocidas previamente…la que había cuando era un estudiante de minorías en una clase de física”, respondió en declaración por escrito al LA Times Sylvester James Gates Jr., un físico teórico de la Universidad de Maryland, quien ha publicado más de 200 estudios y es ampliamente conocido por su trabajo en supersimetría, supergravedad y teoría de supercuerdas.
Recuerda que, como egresado del MIT, quizá no sería científico si no hubiera sido por las entonces informales políticas de affirmative action que empezaron a aplicarse en 1969.
Para el doctor Gates, sus antecedentes culturales le dieron “un beneficio exclusivo no sólo a mi sino a mi ciencia”, y recordó al ministro Roberts que la diversidad “frecuentemente contiene la semilla de la innovación”.
Sobre este tema tendrá mucho que decir la ministra Sonia Sotomayor, quien también se vio beneficiada en su ingreso a la Universidad de Princeton, de donde egresó summa cum laude, por la existencia de políticas de affirmative action.
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