La tarde del miércoles 9 de septiembre, la Asamblea Legislativa del estado de California, Estados Unidos, aprobó la iniciativa de ley AB X2-15, de opción para terminar la vida, que faculta a los médicos a administrar drogas letales a los pacientes desahuciados que deseen terminar anticipadamente sus vidas.
La propuesta del suicidio asistido ha sido impulsada varias veces desde hace 25 años en el estado de California, pero sin mucho éxito. Así, propuestas similares se rechazaron en las legislaturas de 2005 y 2007 e incluso en 1992 la idea fue rechazada por los votantes californianos.
Esta nueva iniciativa, aprobada por 43 votos en contra de 34, fue presentada e impulsada por la representante Susan Eggman, quien trabajó en un hospicio. En ella se establece un plazo de diez años de vigencia de la ley al término de los cuales los legisladores podrán revisarla y decidir si extienden la vigencia.
La iniciativa establece que el paciente que desea poner a fin su vida anticipadamente lo solicite dos veces oralmente a su médico y una por escrito, mediando entre cada petición un periodo mínimo de 15 días. La petición escrita deberá estar firmada por dos personas que testifiquen que el peticionario está en su sano juicio y que no ha sido coaccionado de forma alguna. Las tres peticiones deben ser recibidas por el médico que atiende al paciente.
Opositores a esta iniciativa, en especial quienes abogan por los derechos de los discapacitados, argumentan que podría llegar a permitir que se incite a personas con alguna discapacidad a terminar anticipadamente sus vidas.
El tema del suicidio asistido volvió a adquirir importancia a partir del caso de Brittany Maynard, una mujer de California de 29 años con cáncer en el cerebro, que el año pasado tuvo que viajar al estado de Oregon, donde hay una ley semejante a esta vigente desde 1997, para terminar anticipadamente con su vida. En un video que se hizo viral, Brittany Maynard declaró lo siguiente: “Me parte el corazón tener que dejar mi hogar, mi comunidad y a mis amigos en California, pero estoy muriendo y me niego a perder mi dignidad”. “Rehúso a someterme y someter a mi familia a un prolongado dolor y sufrimiento sin sentido a manos de una enfermedad incurable”.
Pese a la aprobación por parte de la Asamblea, la iniciativa todavía no es ley pues primero debe ser aprobada por el Senado y, en caso de ser aprobada, ratificada y promulgada por el gobernador del estado, Jerry Brown, quien no he declarado su posición sobre esta ley y por tanto si la vetará o no.
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