Grupos conservacionistas han manifestado su abierta oposición a la aprobación de reformas a la Ley de Edificios Prominentes que el Consejo de la Ciudad de Nueva York está revisando, exponiendo que si las modificaciones propuestas hubieran estado vigentes antes de que la terminal de trenes Grand Central o el edificio Empire State hubieran sido declarados como prominentes, estos hubieran quedado en riesgo.

De acuerdo con la ley vigente corresponde a la Comisión de Edificios Prominentes decidir cuales edificaciones o barrios históricos pasan a ser calificados como prominentes y por tanto quedan protegidos. Esta Comisión puede incluir en su calendario de actividades cualquier edificación y durante el tiempo que esté siendo considerada queda sujeta a una serie de restricciones en cuanto a su venta, remodelación o demolición.

El problema es que los edificios pueden estar en el calendario de la Comisión durante años o incluso décadas antes de definirse si se consideran prominentes o no. Por tal motivo se propone establecer plazos máximos para que la Comisión defina el destino del edificio o barrios históricos.

Así, se propone que en cuanto a edificaciones singulares se establezca un máximo de 360 días dentro del calendario, celebrándose una audiencia dentro de los primeros 180 días. En el caso de barrios históricos, que incluye a veces cientos de edificios, el plazo máximo será de dos años, celebrándose audiencia dentro del primer año. Si la Comisión no cumple con estos plazos, el bien inmueble sale del calendario y no podrá volver a ser incluido durante cinco años.

Se trata de una reforma que ha sido impulsada y que es apoyada por los corredores de bienes raíces de la ciudad que se quejan de que su trabajo de compraventa de inmuebles se dificulta por la lentitud en la toma de decisiones de la Comisión.

Sin embargo, organizaciones protectoras de edificios artísticos e históricos señalan que con estas disposiciones se ponen en riesgo varios edificios de la ciudad.

“Claramente la Comisión sabe lo que hace”, declara Simeon Bankoff, director ejecutivo del Consejo de Distritos Históricos. “Se trata de asuntos complicados que requieren mucha investigación y alcanzan a propietarios, funcionarios electos y miembros de la comunidad. No puedes apresurar eso”.

De acuerdo con su investigación, durante los cincuenta años que ha operado la Comisión bajo la Ley de Edificios Prominentes, desde 1965, la designación como prominente de casi 18,000 edificios en distritos históricos tomó más de dos años, lo que representa la mitad de los 33,742 edificios prominentes que existen en la ciudad, y explicó que por ejemplo, en la designación de la Terminal Grand Central y de los edificios Empire State, Woolworth y Seagram, la designación tardó más de un año en ser aprobada debido a la oposición de los propietarios.

Sin embargo, quienes apoyan las reformas dicen que se trata de fortalecer a la Comisión y no de debilitarla.

La audiencia pública en la que el Consejo de la Ciudad debatirá la iniciativa de reformas está prevista a realizarse el próximo 9 de septiembre.

Más información Nytimes.com

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