Desde el pasado sábado 13 de diciembre, en Europa todos los restaurantes, cafeterías, servicios de catering, servicios de comida rápida y todos los establecimientos que vendan alimentos, incluyendo la comida empacada que se vende en los supermercados, deben advertir a los comensales de por lo menos 14 ingredientes en los alimentos que puedan ser disparadores de una reacción alérgica.
Se trata de una disposición que forma parte del Reglamento (UE) nº 1169/2011 sobre la información alimentaria facilitada al consumidor, que entró en vigor el 11 de diciembre de 2011 pero que empezó a ser aplicado el pasado fin de semana y que modifica las disposiciones de etiquetado de los alimentos antes vigentes en la Unión Europea para permitir a los consumidores elegir con conocimiento de causa y utilizar los alimentos de forma segura, garantizando al mismo tiempo la libre circulación de los alimentos producidos y comercializados legalmente.
Si bien se trata de un reglamento que se orienta hacia el etiquetado de alimentos y bebidas, al tratarse de la información proporcionada al consumidor también incluye las menciones que en los restaurantes, cafeterías o sitios de comida rápida se proporcione a los comensales sobre ingredientes o productos que causan alergias, información que también deberá incluirse en el etiquetado de los alimentos preparados que se venden en supermercados.
La información puede darse de forma oral o en el menú indicando estos productos o mediante panfletos especiales. Lo importante es que el comensal conozca qué ingredientes lleva lo que ha ordenado a fin de evitar posible reacciones alérgicas.
Los alimentos que deberán indicarse como alergénicos son:
- Cereales que contengan gluten, a saber: trigo, centeno, cebada, avena, espelta, kamut o sus variedades híbridas y productos derivados.
- Crustáceos y productos a base de crustáceos.
- Huevos y productos a base de huevo, incluyendo los glaseados con huevo.
- Pescado y productos a base de pescado.
- Cacahuates y productos a base de cacahuates.
- Soya y productos a base de soya.
- Leche y sus derivados.
- Apio y productos derivados.
- Mostaza y productos derivados.
- Granos de sésamo y productos a base de granos de sésamo.
- Dióxido de azufre y sulfitos en concentraciones superiores a 10 mg/kg o 10 mg/litro en términos de SO2 total, para los productos listos para el consumo o reconstituidos conforme a las instrucciones del fabricante.
- Altramuces y productos a base de altramuces (Lupinus).
- Moluscos y productos a base de moluscos.
Esta información es importante porque de acuerdo con la Academia Europea de Alergias, unas 17 millones de personas en Europa son alérgicas a algún alimento. Tan solo en el Reino Unido, al año se atienden en hospitales a unas cinco mil personas por reacciones alérgicas severas, de las cuales algunas son fatales, siendo un promedio de diez muertes al año por esta causa.
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