Este martes se dio a conocer la decisión que la Corte Regional de Frankfurt, Alemania, tomó la semana pasada de emitir una orden que prohíbe a Uber, sitio de Internet que opera similar a un sitio de taxis, seguir prestando sus servicios hasta que se resuelva si este servicio opera con legalidad.
Uber opera en más de 100 ciudades en 45 países en la mayoría de los cuales su legalidad ha sido cuestionada por los operadores de taxis tradicionales quienes para prestar el servicio se deben sujetar a una serie de lineamientos y restricciones que los choferes de Uber no tienen.
Uber nació en 2009 en la ciudad de San Francisco, California, en Estados Unidos, y se presenta como una empresa de tecnología que ofrece soluciones inteligentes para la movilidad urbana, “conectando a pasajeros con conductores” a través de su software de aplicación móvil. Tanto los pasajeros como los conductores se encuentran registrados en su servicio.
Aunque todos la califican como una empresa de transporte ellos aseguran que no lo son, y que su “actividad se centra en crear comunidades de usuarios que se ponen en contacto entre ellos para que se beneficien mutuamente”, siendo los conductores quienes ofrecen el servicio de transporte. “El Chofer privado de todos” es su lema.
Uber es una de varias compañías de servicio de ridesharing (para compartir el coche) o Transportation Network Companies (Empresas de Red de Transporte), como se identifican en California, que es de los pocos lugares que han empezado a regular este tipo de servicios. Otro tipo de empresas como ésta son Lyft, Sidecar, Wingz y Cabify. En Ciudad de México operan Uber y Cabify.
Uber ha enfrentado problemas legales en ciudades como Bogotá y Londres. En esta última recibieron un fallo favorable el pasado mes de julio en que se concluyó que, por lo menos, la tecnología que emplean es legal. Incluso en Alemania, la semana pasada recibieron un fallo favorable por parte de una corte de Hamburgo que revirtió otra prohibición que se había impuesto para que la empresa operara.
La corte de Frankfurt, sin embargo, opinó que Uber opera bajo prácticas de comercio desleales e impuso la prohibición y severas sanciones en caso de incumplimiento. De esta forma, la Corte estableció que en caso de seguir operando mientras esté vigente la prohibición se harían acreedores a multas de hasta 330,000 dólares o prisión de hasta seis meses para sus empleados. La Corte aclaró que las sanciones serían impuestas a los empleados y no a los choferes.
Cabe señalar que no todos los servicios de Uber han sido prohibidos pues el servicio Uber Black, que utiliza automóviles de lujo no fue afectado por la prohibición y sólo ha sido prohibido el servicio Uber-Pop, que la compañía clasifica como de bajo costo y que “conecta” a choferes con pasajeros.
La demanda en torno de la cual se emite esta orden de restricción fue presentada en Frankfurt por el servicio de taxis Germany Taxi Service Company, TDS, empresa que también compite con una aplicación en Internet, y la que señala que Uber no cumple con todos los requisitos legales exigidos en Alemania para operar como empresa de transporte.
Para Uber, que sigue insistiendo en que no es una empresa de transporte, la decisión es injusta porque pone “freno” al progreso y por ello han declarado que se apelará la orden emitida. Sin embargo mientras se resuelve la apelación deberán dejar de operar pues corren el riesgo de que se apliquen las sanciones impuestas judicialmente.
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