Logos de Cabify y Uber

Después de ocho meses, la Secretaría Distrital de Movilidad de Bogotá, Colombia, ha ordenado a la Policía de Tránsito y Transporte detener a los vehículo relacionados con la aplicación Uber, bajar a los pasajeros y proceder a la inmovilización de los vehículos, al rayar su “servicio de transporte” o "taxi" en la ilegalidad.

Uber es una empresa que nació en 2009 en la ciudad de San Francisco, California, en Estados Unidos, y se presenta como una empresa de tecnología que ofrece soluciones inteligentes para la movilidad urbana, “conectando a pasajeros con conductores” a través de su software de aplicación móvil. Tanto los pasajeros como los conductores se encuentran registrados en su servicio.

Aunque todos la califican como una empresa de transporte ellos aseguran que no lo son, y que su “ actividad se centra en crear comunidades de usuarios que se ponen en contacto entre ellos para que se beneficien mutuamente”, siendo los conductores quienes ofrecen el servicio de transporte. “El Chofer privado de todos” es su lema.

Uber es una de varias compañías de servicio de ridesharing (para compartir el coche) o Transportation Network Companies (Empresas de Red de Transporte), como se identifican en California, que es el único lugar que ha empezado a regular este tipo de servicios. Otro tipo de empresas como ésta son Lyft, Sidecar, Wingz y Cabify. En México, D.F. operan Uber y Cabify

Estas empresas utilizan una plataforma en Internet para conectar a los pasajeros con los conductores de vehículos personales o no comerciales. La aplicación puede descargarse en la App Store de Apple o en Google Play.

A través de la aplicación el usuario solicita el servicio y el sistema responde enviándole los datos del conductor y el un vehículo que dará el servicio de transporte, haciéndose un cargo a la tarjeta de crédito que el cliente ha inscrito de manera previa.

La legalidad de este servicio ha sido cuestionada no sólo en Bogota, Colombia, sino en varias ciudades de Estados Unidos, como Chicago, Washington, Nueva York, Barcelona, España; Bruselas, Bélgica; entre otros.

Hasta el momento Uber y Cabify  no han tenido problemas en la Ciudad de México, pero también en esa entidad su servicio raya en la ilegalidad.

Para prestar en el Distrito Federal el servicio público de transporte individual de pasajeros o el servicio mercantil de transporte de pasajeros se debe contar con una concesión o permiso otorgado por las autoridades del Distrito Federal, quienes también determinan la tarifa aplicable en la prestación de estos servicios.

Además, los choferes y vehículos deben cumplir con una serie de requisitos previstos en la Ley de Transporte y Vialidad del Distrito Federal y en el Reglamento de Transporte, incluyendo un tipo de licencia especial.

En el caso de estas redes de servicio de transporte, los choferes y vehículos no cumplen con ninguna  de las disposiciones que establece la ley y las tarifas no están autorizadas por la autoridad, por lo que el servicio que prestan no se diferencia al servicio que proporcionado por los llamados taxis piratas.

Además, Uber y Cabify  establecen en sus condiciones de uso que no tienen ninguna relación con los choferes o proveedores del servicio de transporte y que su papel sólo es de intermediario entre las partes.

Las condiciones de Uber señalan específicamente que “bajo ninguna circunstancia acepta responsabilidad alguna en relación con y/o derivado de los servicios de transporte prestados por el proveedor del transporte o cualquier acto, acción, comportamiento, conducta y/o negligencia por parte del proveedor del transporte. Por lo tanto, cualquier queja sobre los servicios de transporte prestados por la compañía de transporte deben ser sometidos al proveedor del transporte”.

Cabify, por su parte, indica que “no se constituirá como parte en cualesquiera disputas entre el Usuario y el tercero transportista. Toda responsabilidad u obligación nacida en virtud de la relación entre el Usuario y el tercer transportista, ya sea vía software o prestación de servicios, descansa únicamente en el Usuario, con todas las implicaciones que ello conlleva. Cabify no evaluará la idoneidad, legalidad o capacidad de dicho servicio de transportes, renunciando el Usuario expresamente y exonerando a Cabify, de cualesquiera obligaciones, reclamaciones o daños surgidos como consecuencia de la relación entre usted y la tercera parte, en virtud del uso del software o sus servicios”.

“La calidad del servicio de transporte programado a través de la Aplicación es responsabilidad del tercero transportista, el cual, es en última instancia el que le ofrece el servicio de transporte al Usuario” continúa Cabify.

Y concluye “por consiguiente, entiende el Usuario que (i) con el uso de la Aplicación y/o Sitio Web y por consiguiente del servicio de transporte, puede exponerse a un transporte potencialmente peligroso, dañino, perjudicial para menores y en cualquier caso censurable, (ii) y que dicha actividad la realiza bajo su propio riesgo y responsabilidad”.

La relación con Cabify México, S. de R.L. de C.V., tiene mayores ventajas que la relación con Uber, B.V. porque para cualquier controversia se someten a los juzgados y tribunales del Distrito Federal mientras que en el caso de Uber cualquier controversia deberá ser sometida a la jurisdicción de los tribunales de Ámsterdam, Holanda, lugar donde tiene su domicilio.

Finalmente está el tema de los seguros. El seguro que ampara a un vehículo particular es distinto al seguro que ampara a un vehículo que proporciona un servicio público, ya que se trata de riesgos diferentes. Así, existe el riesgo de que en caso de siniestro no se otorgue cobertura alguna porque la aseguradora puede rescindir el contrato, argumentando que el chofer omitió declarar a la aseguradora o lo hizo de forma inexacta, que el vehículo estaba destinado a un servicio público.

Parece ser que las polémicas y conflictos relacionados con estos negocios no pesan tanto como sus resultados. Uber ha conseguido hasta la fecha más de 307 millones de dólares de varios fondos de capital riesgo, incluido Google Ventures, y según filtraciones produce alrededor de 22 millones de dólares a la semana.

Por su parte Cabify ha recaudado 8 millones de dólares, incluyendo inversión latinoamericana.

Estos servicios están de moda y dan cierto status, pero sin duda implica un riesgo que los usuarios ignoran.

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