Una de las más grandes empresas de embutidos de la región neozelandesa de Wairarapa, fue multada y condenada a compensar a una empleada que perdió el dedo anular de la mano derecha mientras limpiaba una rebanadora de carne.
Pese a que el juez encontró que las medidas de seguridad de la empresa eran adecuadas, la multó por no haber tomado medidas prácticas para proteger a la empleada Irene Parker, del accidente ocurrido en septiembre del año pasado.
El accidente ocurrió mientras Irene Parker limpiaba la máquina rebanadora y sus dedos anular y meñique de la mano derecha quedaron aplastados en los rodillos. El daño en el dedo anular fue de tal magnitud que tuvo que ser amputado.
Tras el accidente, la empresa Premier Beehive, que tiene casi 200 empleados, se declaró culpable, siendo esta la primera vez que se veía comprometida en asunto en materia de seguridad laboral.
La sanción máxima que podía ser impuesta era de $250,000 dólares neozelandeses, $212,150 dólares estadounidenses, pero el juez Bruce Davidson consideró que pese a la responsabilidad durante el accidente existían atenuantes como su compunción, su declaración de culpabilidad y su actitud “benevolente y responsable” hacia la empleada mientras se recuperaba y durante la incapacidad laboral que duro varios meses.
Durante el proceso se conoció que las medidas de seguridad aplicadas respecto de la cortadora de carne de alta tecnología fabricada en Alemania eran adecuadas conforme a los conocimientos de la empresa neozelandesa sobre la seguridad del aparato. Sin embargo, tras el accidente un representante de Premier Beehive viajó a Alemania para aprender más sobre la máquina y encontraron que hay otra forma más segura de operarla. Pese a esto el juez encontró que había poca responsabilidad de la empresa por no haber conocido esta información antes del accidente.
Respecto de las lesiones que sufrió Irene Parker, el juez encontró que eran “traumáticas y dolorosas” y que el que los rodillos estuvieran operando al momento de limpiar la maquinaria era un peligro obvio del cual debía existir protección. Por ello la empresa fue condenada a pagarle una compensación de $6,000, equivalente a $5,092 dólares estadounidenses.
Respecto de la multa, el juez Davidson terminó imponiendo una multa de $20,000, es decir, $16,974 dólares estadounidenses.
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