Los cuatro jueces de instrucción de las Salas Africanas Extraordinarias, tribunal creado para juzgar en Senegal a Hissene Habré, ex dictador de Chad, determinaron que el estado de Chad no puede ser parte en el proceso penal que iniciará tras terminar el período de careo el próximo mes de julio.

Los jueces de instrucción consideraron que Chad, como estado, no puede considerarse una víctima de los crímenes por lo que este tribunal especial juzgará al ex dictador y a cinco ex colaboradores, y que son genocidio, crímenes contra la humanidad, tortura y crímenes de guerra.

Al emitir su decisión los jueces hicieron notar que solamente se pueden considerar como víctimas de genocidio a un grupo nacional, étnico, racial o religioso; de un crimen contra la humanidad, a la población civil; y de tortura una persona física.

Idriss Deby, actual presidente de Chad, declaró en agosto pasado que podría prestar declaración ante la corte, en un afán de deslindarse del ex dictador, quien fue su mentor, y a quien describió como “un monstruo al que resistí y contra quien luché muy fuerte para derrocar a fin de salvar mi propia vida y a la nación”. Sin embargo todo parece indicar que no forma parte de las 2,000 personas que se han aceptado como parte de este proceso.

Este tribunal especial está respaldado por la Unión Africana y por Senegal y forma parte del acuerdo al que finalmente se llegó para juzgar a este hombre que logró escapar de la acción de la justicia por más de 20 años.

Tras haber sido derrocado en 1990, Habré se refugió en Senegal donde estuvo muy protegido por el ex presidente Abdoulaye Wade que dificultó cualquier posibilidad de juzgarlo hasta ahora. La decisión de instalar el tribunal especial en Senegal se tomó en 2012 cuando la CPI ordenó que el juicio se celebrara en Senegal o que ese país extraditara al ex dictador a Bélgica, país donde es requerido.

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