Hoy se cumplen 20 años del inicio de una de las grandes atrocidades de finales del siglo pasado: el Genocidio en Ruanda en el que más de 800, 000 personas murieron en los casi cien días que duraron los ataques de hutus hacia miembros de la etnia tutsi.

A veinte años de ocurridos los hechos los ruandeses siguen tratando de averiguar qué pasó y de castigar a todos aquellos que tomaron parte de estas atrocidades, documentando los hechos ocurridos lo más fielmente posible y los procesos efectuados para castigar a los responsables para que las generaciones del futuro no olviden y no se vuelva a cometer una atrocidad semejante.

Para castigar estos hechos la ONU estableció en el vecino país de Tanzania el Tribunal Penal Internacional para Ruanda en el que se han escuchado casi 60 casos. Se trata de un tribunal cuyo mandato finalizó el 30 de junio de 2012, aunque en diciembre de 2010 se puso en marcha el Mecanismo Residual Internacional por el que una rama de este tribunal sigue funcionando desde el 1° de julio de 2012 hasta finales de este año.

Frente al tribunal creado por la ONU, en Ruanda funcionaron también hasta el 2012 los tribunales comunitarios llamados gacaca, en los cuales se juzgaron a dos millones de personas. Sus procesos han sido muy criticados por no haberse apegado a los principios de derecho internacional y no haber proporcionado un debido proceso para los acusados quienes, por ejemplo, no tuvieron el derecho de representación de un abogado además de que casi ninguno de los más de 160,000 jueces nombrados en las comunidades tenía formación jurídica.

Se desconocen las cifras reales de cuántos acusados fueron declarados culpables, pero la información emanada de los procesos llevados frente a los gacaca está en cajas en las comisarías de policía esperando a ser capturada por voluntarios a fin de dejar documentado el proceso de impartición de justicia, antes de que la humedad y el tiempo destruyan esta evidencia.

Los procesos judiciales no han terminado en diferentes tribunales ruandeses. Uno de estos procesos se lleva a cabo en la capital Kigali, contra León Muguesera acusado de haber iniciado actos de violencia y quien fue extraditado de Canadá. El fiscal del caso, Alain Mukurarinda ha declarado que no importa si estos procesos llevan 10 o 20 años más porque Ruanda debe entender qué pasó. Además señala que es importante que estos procesos se efectúen en el país, donde se cometieron los delitos, “para que las personas entiendan que Ruanda no permitirá que los perpetradores escapen de la justicia”.

Y junto con los ruandeses que recuerdan los cien días de terror vividos en 1994, el mundo debe recordar también y seguir presionando para que no se sigan cometiendo este tipo de crímenes, como se siguen cometiendo en Darfur, y nos aseguremos que la acción de la justicia castigue estas atrocidades.

miabogadoenlinea.net