La Corte de Apelaciones del circuito del Distrito de Columbia de los Estados Unidos dictaminó esta semana que en los pasaportes de los estadounidenses nacidos en Jerusalén no se puede colocar Israel como país de nacimiento.

 

Se trata de un asunto que ha estado en conflicto desde septiembre de 2002 cuando el Congreso de Estados Unidos aprobó una ley por la que el Departamento de Estado debe establecer en los pasaportes de los nacidos en Jerusalén que Israel es el país de nacimiento.

 

Esta ley no ha sido aplicada pues cuando fue ratificada el entonces presidente Geroge W, Bush estableció que si la disposición era mandataria interfería con la facultad constitucional del presidente de decidir aspectos de política exterior.

 

Lo anterior porque pese a que los Estados Unidos reconocieron al estado de Israel desde su fundación en 1948, ningún presidente ha tomado postura respecto de Jerusalén, ciudad disputada entre Palestina e Israel y que ambas partes reclaman como su capital política. Por esta razón cuando se ha registrado a algún nacional de los Estados Unidos nacido en esa ciudad, el Departamento de Estado solo coloca como lugar de nacimiento Jerusalén.

 

Este caso llegó al poder judicial por la familia de Menachem Binyamin Zivotofsky, hijo de padres estadounidenses que nació Jerulsalén en 2002 después de aprobada la ley, pero en cuyo pasaporte solo se estableció Jerusalén como ciudad de nacimiento, sin hacerse la declaración política de que dicha ciudad pertenece a Israel, pese a que la madre así lo había solicitado.

 

La Corte de Apelaciones apoyó la postura del Departamento de Estado al establecer en su fallo que la ley tiene como finalidad forzar al gobierno a alterar su política de neutralidad sobre Jerusalén con lo que se interfiere en la separación de poderes y en la facultad del presidente de decidir sobre los asuntos de relaciones exteriores.

 

Este asunto ya fue debatido en la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos, pero en cuanto a si podía ser litigado al tratarse de un aspecto legal y no exclusivamente político.

 

Por la reacción de la comunidad judía en los Estados Unidos es muy probable que pretendan que este fallo de la Corte de Apelaciones también sea revisado en la Suprema Corte.

 

 

Más información LA Times

 

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