Esta semana un juez de Washington D.C. retiró el cargo de posesión de un arma no registrada que pesaba sobre Ben Srigley, un hombre de 39 años que en enero pasado usó su arma de fuego para matar a uno de los tres perros pitbull que estaban atacando a un niño afuera de su casa.

 

Pese a que la acción de Ben Srigley contribuyó a salvar la vida del niño, cometió un acto ilegal pues aunque compró legalmente su arma 9mm en el estado de Virginia, no la registró en el Distrito de Columbia.

 

De acuerdo con el fiscal general adjunto de D.C., Andrew Fois, este “es un caso en 10 millones” que presentó un interesante planteamiento a la fiscalía entre presentar cargos contra un hombre que cometió un acto heroico o no aplicar las estrictas leyes de control de armas de la capital de los Estados Unidos, en un momento en que se debatía este espinoso tema en el Congreso.

 

De esta forma la fiscalía presentó un acuerdo a Ben Srigley que de ser aceptado y cumplido evitaría a este hombre un juicio por portación de arma no registrada que conlleva una pena de prisión y el levantamiento de antecedentes penales.

 

El acuerdo implicó el pago de una multa de $1,000 dólares y su mudanza al vecino estado de Maryland donde registraría las armas. Además, durante dos meses debía evitar cualquier infracción o violación a la ley. Todas estas condiciones se cumplieron y habiéndose presentado el caso ante el juez, éste aceptó la moción de la fiscalía de desechar los cargos por lo que ahora Ben Srigley podrá pedir que su arresto sea eliminado con lo que se borran sus antecedentes penales.

 

Sobre el caso Ben Srigley no ha prestado declaraciones pues ha evitado por todos los medios convertirse en vocero de quienes están a favor de la portación de armas, pues no desea involucrarse en el asunto de manera política.

 

Aunque ya el asunto fue zanjado, sigue siendo un interesante tema a debatirse jurídica y éticamente.

 

 

Más información The Washington Post

 

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