El martes de esta semana la corte de distrito de Gotemburgo, la segunda ciudad más grande de Suecia, condenó por difamación agravada a dos adolescentes, una de 15 años y la otra de 16.

 

Con su sentencia la corte encontró culpables a estas dos menores de haber abierto una cuenta en Instagram invitando a las personas a colocar fotografías de otros adolescentes, mujeres sobretodo, exponiendo sus vidas sexuales.

 

El sitio fue abierto en diciembre del año pasado y de la noche a la mañana alcanzó 8,000 seguidores y numerosas fotografías fueron exhibidas bajo la garantía de anonimato.

 

Semejante intrusión a la vida privada de las adolescentes de Gotemburgo llevó como consecuencia una serie de disturbios en la ciudad que terminó en el arresto de 27 adolescentes acusados de vandalismo y de resistirse al arresto.

 

Pese a que la cuenta había sido abierta de manera anónima, la policía cibernética sueca pudo rastrear la cuenta IP de una de las creadoras del sitio gracias a su cuenta de Facebook.

 

Presentada la evidencia técnica sobre la creación del sitio y habiéndose escuchado el caso de las 38 víctimas que se presentaron, la corte sentenció a la niña de 15 años a detención juvenil y a la de 16 años, su cómplice, a 45 horas de trabajo comunitario. Además ambas deberán pagar 570,000 coronas, equivalentes a $85,370 dólares, a las 38 víctimas como compensación por el daño sufrido. La madre de una de estas menores deberá pagar la mitad de esta compensación impuesta.

 

Sobre la sentencia el abogado de las víctimas, Arash Raoufi, declaró a los medios que la sentencia es justa particularmente porque la violación a la intimidad de las víctimas fue muy grave ya que son imágenes que permanecen en la red y por las cuales muchas de sus víctimas siguen siendo identificadas y perseguidas.

 

Asimismo declaró que pese a que en Suecia la pena de prisión está reservada para los delitos más graves, fue importante la declaración de la corte en el sentido de que si las acusadas hubieran sido mayores de edad, la sentencia hubiera sido de tres meses de prisión.

 

Entre las víctimas, sin embargo, queda la sensación de que no se ha hecho justicia enteramente pues las personas responsables de haber tomados las fotografías y de haberlas compartido en el sitio de Instagram no pudieron ser identificadas y por tanto no fueron llevadas a juicio para que respondieran por sus actos.

 

El abogado Raoufi declaró que este caso puede servir como ejemplo para que otros adolescentes se abstengan de cometer delitos ocultos bajo el anonimato de la red y que recuerden que siempre estarán sujetos a las leyes.

 

 

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