El año pasado el Centro Español de Derechos Reprográficos (CEDRO), que representa a autores y editores de libros, revistas y otras publicaciones, presentó denuncias en contra de distintas universidades incluyendo la Autónoma de Barcelona por "piratería" en virtud del uso que hacen de distintas obras en sus campus virtuales, violando presuntamente derechos de autor .
La Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) ha sido la primera entidad educativa en recibir una sentencia en contra por estas denuncias.
La sentencia del Juzgado de lo Mercantil No. 2 de Barcelona establece que la UAB “ha llevado a cabo una actuación merecedora de ser calificada como de reproducción y comunicación pública ilícitas de obras protegidas por los derechos de autor, vulneradora de derechos de propiedad intelectual”.
La sentencia obliga a “retirar en el plazo de 15 días y mediante el borrado correspondiente, todos los ficheros y contenidos digitales existentes que contengan obras, en forma total o parcial, de libros protegidos por la asociación de gestión de derechos de autor CEDRO”.
Asimismo condena a la Universidad a "cesar de forma inmediata" y abstenerse de realizar en el futuro cualquier acto de escaneado o digitalización, reproducción y comunicación pública en sus plataformas digitales, redes de enseñanza virtual o intranets, que afecte a los derechos de la propiedad de las obras representadas por CEDRO.
Además, la Universidad deberá pedir permiso para reproducir esos contenidos e indemnizar a la asociación por “daños y perjuicios”. La cantidad sería 15,091 euros y cinco euros por alumno matriculado desde el curso 2010/2011 y los siguientes hasta que se dicte sentencia firme. Esa suma podría ascender a 238.575 euros en un ejercicio.
En opinión del juez, la actuación de la UAB no puede quedar amparada por la libertad de cátedra, porque “los derechos tienen sus límites y esos no son otros, en este caso, que los derechos de los autores y los editores”.
La UAB ha anunciado que recurrirá la condena, misma que considera desproporcionada y se reafirma en el respeto a los titulares de los derechos de propiedad intelectual.
Los archivos conteniendo manuales o libros académicos, estaban a disposición de los estudiantes en el espacio virtual de cada profesor con los materiales relacionados con su asignatura, lo que incluye apuntes de clase, presentaciones o fragmentos de obras protegidas.
Esta sentencia ha llevado a algunos a preguntarse por qué un estudiante puede utilizar un libro impreso de una biblioteca de la Universidad sin pagar, y sin embargo no podrá usar el mismo libro en versión digital.
El proceso contra otras universidades aun no concluye.
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