Mientras las Naciones Unidas y las naciones de África siguen discutiendo su presencia militar en el norte de Mali para calmar la tensa situación, los habitantes de la zona siguen sufriendo la consuetudinaria violación a sus derechos humanos por parte de los grupos rebeldes que han tomado varias ciudades.

 

Con la caída del régimen de Muammar Gadafi en Libia, rebeldes Tuareg regresaron al norte de Mali donde tomaron ciudades pretendiendo la independencia de esa zona del país. El gobierno retiene el control de la zona sur pero se ha visto incapaz de retomar el control de las ciudades en manos de los rebeldes, razón por la cual en marzo del año pasado se efectúo un golpe de estado.

 

Los grupos guerrilleros que han tomado la zona, Ansar Dine y MUJAO, Movimiento por la Unidad de la Jihad en África Occidental, han impuesto la aplicación estricta de la Sharia o derecho musulmán y con ello se han reportado graves violaciones a los derechos humanos que van desde la amputación de miembros hasta la lapidación.

 

Poco a poco la guerrilla ha querido imponer su punto de vista a la sociedad y no solo han destruido mezquitas antiguas como las de Tombuctú, considerados idólatras por los rebeldes, sino que ha prohibido reuniones, televisión y particularmente la música.

 

La población ha reportado que la prohibición de escuchar música llega al extremo de la confiscación de teléfonos celulares, reemplazando sus tonos musicales con versos del Corán.

 

Ante la división de las autoridades provisionales del gobierno central de Mali que no no han tomado acción, y la promesa incumplida de las naciones africanas de intervenir en el norte de Mali, jóvenes artistas han tratado de lograr un cambio mediante la música, queriendo hacer llegar su mensaje no solo a la población sino a los políticos.

 

Pero mientras en el sur de Mali los jóvenes siguen cantando a todo pulmón la canción Es Suficiente, que se ha convertido en un himno de libertad, sus compatriotas del norte viven en un silencio impuesto que invade las calles, las casas y poco a poco los ánimos, quizá perdiendo las esperanzas de algún día volver a escuchar los acordes de una guitarra en una sociedad donde la música forma una parte muy importante de su cultura.

 

 

Más información BBC

 

www.miabogadoenlinea.net

 

Pin It