En Italia finalizó el juicio en el que se acusó de homicidio a seis científicos y a un ex funcionario gubernamental por la muerte de 309 personas durante el sismo de 6.3 de magnitud en L’Aquila en 2009.
Se trata de un proceso que puso en alerta a la comunidad científica internacional por considerar que lo que estaba siendo juzgado era la ciencia y los avances tecnológicos.
Sin embargo el abogado de los denunciantes y el fiscal del caso señalaron que no estaban juzgando a la ciencia ni la tecnología que existe ahora para predecir movimientos telúricos, sino la negligencia de los científicos quienes por sus cargos tenían la obligación de alertar a la población sobre la posibilidad de un sismo y no lo hicieron.
Durante el juicio se expuso que en la zona en el norte de Italia se habían registrado pequeños sismos durante los meses anteriores al devastador sismo de 6.3 y que los científicos tuvieron que haber conocido que ello era factor de riesgo. Sin embargo, los expertos emitieron una declaración en la que decían que no había elementos suficientes para predecir un terremoto aunque aclararon que no se puede predecir con exactitud ni si se va a presentar uno ni si no va a suceder.
De acuerdo con la parte acusadora muchas víctimas no salieron de sus casas la noche del terremoto debido a este comunicado y por ello perdieron sus vidas.
La comunidad científica ha declarado que los pequeños sismos no son preludio de uno grande y que no hay forma de conocer lo que puede o no suceder y por esta razón dirigieron una carta abierta al presidente italiano Giorgio Napolitano, en donde con más de cinco mil firmas apoyan a los seis científicos enjuiciados.
Pese a que la fiscalía solicitó cuatro años de prisión para cada uno de estos científicos y el ex funcionario quien era jefe de la Comisión de Grandes Riesgos, fueron sentenciados cada uno de ellos a seis años de prisión, dos años más de lo que se solicitaba.
Más información BBC
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