De acuerdo con la ley de Turquía, todos los varones mayores de 20 años deben prestar su servicio militar. Solo quedan excusados de hacerlo los discapacitados, los enfermos y los homosexuales.

 

La homosexualidad tiene que ser certificada por un médico militar ya que conforme a la guía de enfermedades mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría de 1968, en la que se basa el ejército turco, la homosexualidad es una enfermedad.

 

El problema es que no existen herramientas de diagnóstico que los psiquiatras pueden utilizar para diagnosticar esta enfermedad por lo que para extender el “certificado rosa” que excusa a los homosexuales del servicio militar, los médicos tienen que solicitar pruebas que suelen ser humillantes para estos jóvenes.

 

Así, se hacen interrogatorios en que se les pide información muy explícita sobre su niñez y sus hábitos sexuales y se solicita evidencia fotográfica que puede una fotografía del “enfermo” con ropa de mujer o una en donde aparezca teniendo relaciones sexuales con otro hombre.

 

De acuerdo con la evidencia el médico podrá tomar la decisión de si efectivamente la persona padece de un “desorden psicosexual”, es decir, homosexualidad y elaborar el “certificado rosa”, o si requiere mayor evidencia porque puede tratarse de un joven intentado evitar prestar su servicio militar.

 

La evidencia fotográfica queda en posesión del ejército, lo que no garantiza a estos jóvenes que en el futuro sus fotografías no puedan circular libremente exponiéndolos a la humillación y a la discriminación ya que si bien la homosexualidad ha dejado de ser un delito, Turquía es un país mayoritariamente musulmán, religión que condena la homosexualidad.

 

Contar con el “certificado rosa” no solo evita que la persona preste su servicio militar, sino que también sirve para que pueda ser discriminado laboralmente ya que muchos empleadores prefieren no tomar los servicios de un joven homosexual, independientemente de su formación académica y su capacidad laboral.

 

Para el Ejército, sin embargo, no aceptar hombres abiertamente homosexuales no es discriminación sino un asunto de practicidad, ya que les supondría mucho problema construir dormitorios, baños y regaderas exclusivas para homosexuales.

 

 

Más información Emre Azizlerli BBC

 

www.miabogadoenlinea.net

 

 

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