John Demjanjuk, el guardia de la una prisión nazi en Sobibor que en mayo del año pasado fue encontrado culpable de haber colaborado con el homicidio de más de 27,900 judíos cautivos en dicha prisión por la Audiencia de Múnich, Alemania, falleció el sábado pasado.
Demjanjuk fue condenado a cinco años de prisión, pero esa sentencia no se alcanzó a ejecutar puesto que se encontraba pendiente de resolución el recurso de apelación que interpuso, por lo que el hombre de 91 años solo estuvo unos días en prisión antes de ser liberado para esperar el veredicto de su recurso en una casa hogar para personas mayores en Bavaria, provincia de Alemania.
Finalizada la guerra John Demjanjuk emigró a Estados Unidos haciéndose pasar por víctima del nazismo y se estableció en el estado de Ohio donde trabajó en una planta armadora de carros.
En 1986 fue requerido por el gobierno de Israel para responder de sus crímenes y ahí fue sentenciado a pena de muerte. Sin embargo, tras recibirse nueva evidencia, fue liberado por quedar en duda de si se trataba del mismo guardia de seguridad o de otra persona.
De regresa a Estados Unidos, perdió la ciudadanía por no haber dado a conocer sus antecedentes nazi y en 2008 fue requerido por Alemania en donde se están efectuando lo que se consideran serán los últimos juicios en contra de nazis. La extradición se concluyó en 2009 y el juicio en Múnich duró 18 meses, más de lo previsto debido a las suspensiones del proceso por el estado de salud del acusado.
Por temor de que su tumba pueda convertirse en lugar de homenaje para grupos neo-nazis, el cuerpo de Demjanjuk será regresado a los Estados Unidos como lo hizo saber a la prensa el encargado de la funeraria alemana que recibió el cuerpo.
Sobre los comentarios que se han vertido sobre el entierro de este hombre, su hijo respondió que la familia no necesita ser asesorada sobre el tema ya pese a la condena que pesaba en su contra, su padre siempre negó sus vínculos con el nazismo y nunca estableció ninguna relación con grupos neo-nazis.
Se conoció que el consulado de Estados Unidos en Alemania está brindando asesoría a la familia para el traslado del cuerpo.
El juicio a este hombre es de los últimos que está siguiendo el poder judicial alemán debido a la avanzada edad de los alemanes. En este caso, por estar en proceso la apelación, no se podrá establecer la verdad jurídica sobre la culpabilidad o inocencia de este hombre como colaborador del homicidio de 27,900 judíos en la prisión de Sobibor durante la Segunda Guerra.
Más información Haaretz.com
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