En el Reino Unido se interpuso una demanda en contra del gobierno y de Mark Allen, quien fuera un alto funcionario del MI6, servicio de inteligencia británico.
La demanda es interpuesta por dos hombres disidentes libios quienes declaran que fueron entregados al gobierno de Libia, en ese entonces gobernado por Muammar Gadafi, con ayuda del gobierno británico.
Sami al-Saadi y Abdel Hakim Belhadj, quienes acusan, dicen que en el año de 2004 fueron detenidos ilegalmente, junto con sus hijos y esposas, y entregados a Libia donde fueron torturados.
El nombre de Allen salió a relucir en diversa documentación que se encontró en Trípoli tras la caída del régimen de Gadafi y en la que consta una carta enviada por él al entonces jefe de espías de Gadafi, Moussa Kaoussa, y en la que manifiesta su beneplácito por la llegada a Libia de Sami al-Saadi y Abdel Hakim Belhadj y señala que “era lo menos que podíamos hacer para demostrar la notable relación que hemos construido durante años”.
La acusación ya está siendo investigada por las autoridades británicas que a principios del mes de enero declararon que se trata de un señalamiento muy serio porque implica actos de tortura.
Mark Allen dejó su encargo en 2004 y fue a trabajar a British Petroleum, la empresa que estuvo involucrada en derrame de petróleo en el Golfo de México hace dos años, y hasta el momento no ha declarado a la prensa sobre esta acusación.
Más información BBC
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