El 7 de abril de 1994, un día después de que se desplomara el avión en que viajara el entonces presidente de Ruanda, de origen hutu y de nombre Juvenal Habyarimana, iniciaron cien días de ataques en donde más de 250 mil personas, tutsis y hutus moderados, murieron en uno de los peores genocidios de la historia reciente.

 

Detrás de estos ataques se encontraba el entonces coronel Theoneste Bagosora, quién previo a los ataques había anunciado que llevaría el Apocalipsis a Ruanda, tras criticar la suave política del entonces presidente hacia los tutsis.

 

En ese momento, la ONU tenía en Ruanda 2,500 efectivos que no fueron suficientes para detener la masacre, pero ni la ONU ni los Estados Unidos quisieron intervenir con más tropas. El ex presidente Bill Clinton ofreció disculpas por su falta de actuación.

 

Después de este genocidio, el Consejo de Seguridad de la ONU creó la Corte Criminal Internacional de Ruanda, con base en Tanzania, con la finalidad para perseguir a los responsables de estos crímenes de genocidio y de otras violaciones serias contra las leyes internacionales humanitarias.

Y este tribunal encontró culpable a Bagosora no solo de genocidio y crímenes contra la humanidad, sino también del homicidio de la ex primera ministra de Ruanda y de diez belgas que estaban para mantener la paz. Por la muerte de los belgas, el gobierno de Bélgica ha solicitado la extradición de Bagosora. El tribunal de la ONU lo sentenció a cadena perpetua, que cumplirá en una prisión de Tanzania, aunque ya su abogado anunció que apelará la sentencia en el plazo de 30 días que cuenta para hacerlo.

 

Unas 63,000 personas están acusadas de haber participado en el genocidio y no todas son juzgadas en el tribunal de la ONU. La mayoría de ellos son juzgados y sentenciados en tribunales comunitarios, llamados “gacaca” en los cuales si los acusados confiesan y buscan el perdón se les impone sentencias menos severas.

La Corte Criminal Internacional de Ruanda ha efectuado 42 juicios. Su primera sentencia de culpabilidad se emitió en 1997 y seis de estos casos han terminado en absoluciones. El tribunal solo tiene capacidad legal para imponer penas de prisión, pero no la pena de muerte.

 

Bagosora es el oficial de mayor rango que ha sido sentenciado en la Corte. Previamente sentenció a 20 años de cárcel a Protais Zigiranyirazo por haber organizado una masacre donde murieron cientos de tutsis. A esta persona se le están tomando siete años a cuenta de la sentencia por el tiempo que ya ha estado detenido y hay grupos que están considerando apelar la sentencia para que sea por más tiempo.

 

Actualmente el gobierno de Ruanda está bajo control de los Tutsis y de su presidente Paul  Kagame quien fue líder del grupo de resistencia y responsable de haber vencido al grupo genocida.

 

Los especialistas opinan que esta sentencia es un aviso para otras personas, incluso actuales presidentes, como el presidente de Sudán, responsables de crímenes contra la humanidad.

 

Fuente The New York Times

 

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