En el marco de la 66 Asamblea General de la ONU la Presidente de Costa Rica, Laura Chinchilla Miranda, planteó un interesante cuestionamiento a la respuesta de los mecanismos internacionales que tienen por objeto brindar protección efectiva a las naciones, particularmente a las democracias desarmadas como Costa Rica.

 

El anterior cuestionamiento y reclamo lo hizo por la lenta respuesta de la comunidad internacional tras la invasión de Nicaragua a territorio costarricense en la Isla Calero en octubre del año pasado.

 

“Lo único que demandamos de esta Organización y del sistema multilateral en general, es atención rápida y oportuna frente a posibles agresiones. La comunidad internacional no puede condicionar su acción preventiva a que se activen las armas de hermanos contra hermanos”, declaró la mandataria y agregó: “Debe reaccionar no solo en función de la cantidad y magnitud de las detonaciones, sino de la gravedad y persistencia de las violaciones. De lo contrario, el mensaje para el mundo sería funesto. Implicaría que, para movilizar la diplomacia, la ruta más corta pasa por la sangre”.

 

En declaraciones posteriores a esta participación, el Canciller costarricense señaló que después de la invasión de Nicaragua, Costa Rica necesitaba una respuesta de dos o tres días, no de meses que fue lo que tardó la Corte Internacional de Justicia en fallar a favor de Costa Rica y lograr el retiro de las tropas nicaragüenses, tiempo que según el canciller ese país aprovechó para destrozar suelo costarricense con la tala de árboles y la apertura de un canal artificial.

 

Para la Presidente Chinchilla la invasión de Nicaragua a Costa Rica puso a prueba la confianza de su país en el derecho internacional, que para muchos no resultó efectivo y puso sobre la mesa la discusión de la creación de brindar entrenamiento militar a la policía y de reactivar la Policía de Fronteras. Costa Rica, país de vocación pacifista, suprimió su ejército a mediados del siglo pasado.

 

Entre Nicaragua y Costa Rica los roces no han terminado por lo que Laura Chinchilla volvió a llamar la atención de la comunidad internacional sobre las “provocaciones” de Nicaragua y la reciente incursión de seis jóvenes sandinistas a la isla de Calero, incumpliendo así la resolución de la Corte Internacional de Justicia.

 

Sin duda un tema interesante pues se ha visto la lenta reacción de la ONU a ciertas situaciones de conflictos armados, como en Siria, y la aún más lenta cuando se activan mecanismos diplomáticos.

 

 

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