El principio legal de double jeopardy del derecho de los Estados Unidos es uno muy utilizado tanto en la literatura como en el cine para crear verdaderos dramas legales que capten la atención de las audiencias.
Según este principio, que también existe en derecho mexicano, nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo delito, de manera que si una persona fue juzgada por un delito y declarada inocente, ni aún la aparición de nueva evidencia puede sujetar a esa persona a proceso por ese delito específico.
Quizá la película más clara sobre el particular sea Double Jeopardy, en donde el personaje caracterizado por Ashley Judd es juzgado y sentenciado por el homicidio de su marido, de manera que cuando descubre que el hombre sigue vivo, lo persigue hasta Nueva Orleans para matarlo sabiendo que purgó sentencia por adelantado y que no la podrán procesar nuevamente.
Se trata de un principio, sin embargo que tiene su aplicación en el derecho real como amargamente lo constataron los familiares de Declan Lyons, un hombre que en 2004 murió por un disparo en la cabeza en Vermont.
Por este homicidio fue arrestado otro sujeto, Isaac Turnbaugh, quien era compañero de trabajo de Lyons, y quien inicialmente confesó su culpabilidad.
Durante el juicio, sin embargo, el abogado de la defensa expuso que su cliente estaba mentalmente enfermo por lo que la confesión no podía ser admitida como válida. La falta de suficientes pruebas forenses y los argumentos de la defensa fueron suficientes para que el jurado del caso decidiera absolverlo del homicidio y Turnbaugh salió caminando como un hombre libre de los tribunales.
Siete años después de declarada la inocencia, Isaac Turnbaugh confesó otra vez haber cometido el delito, pero nada se puede hacer al respecto pues como lo explicó el fiscal general de Vermont, este caso se incluye en el principio mencionado de que nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo delito, es decir, double jeopardy.
El abogado que siete años antes defendió a este sujeto declaró que sigue pensando que esa confesión no es real y que se debe a una enfermedad mental, y lo cierto es que en aquel entonces hizo muy bien el trabajo para el que fue contratado, aunque a muchos pueda parecerles poco moral.
Esta es una prueba tangible de la importancia de que la fiscalía, ministerio público en nuestro país, prepare y sustente bien los casos, por que es válido que un hombre salga libre por una excelente defensa sustentada conforme a derecho, pero no por un mal trabajo de la parte acusadora.
Más información NY Daily News
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