Ayer lunes fue presentado ante el juez, Anders Behring Breivik, el hombre que el pasado viernes fue detenido por la policía noruega como sospechosos del ataque con bomba en el centro de Oslo, capital del país, y de la masacre de jóvenes del partido laboralista, actualmente en el poder, que estaban en un campamento en la isla de Utoeya, eventos que dejaron un total de 93 personas muertas por lo menos.
El juez del caso ordenó que la audiencia fuera a puerta cerrada por razones de seguridad y para permitir una investigación más eficaz de la policía tanto de las explosiones en Oslo como del tiroteo contra los jóvenes.
La audiencia tuvo una duración de cuarenta minutos aproximadamente y una vez terminada se emitió un comunicado en que se dio a conocer que el juez, Kim Heger, autorizó la detención de Breivik por ocho semanas a fin de que la policía conduzca su investigación sin interferencia del detenido. Durante las primeras dos semanas la detención será en completo aislamiento, por lo que no podrá recibir visitas, ni cartas ni ningún tipo de comunicados, salvo las entrevistas con su abogado.
Pese a que este hombre admitió haber cometido los dos atentados, se declaró no culpable de los cargos que se le imputan de terrorismo, desestabilización de actividades vitales de la sociedad y de haber ocasionado pánico en la población. Esto significa que no acepta la responsabilidad penal de sus actos, por que según su abogado, Breivik, declaró que sus actos fueron horribles, pero que piensa que fueron necesarios.
El abogado defensor, Geir Lippestad, declaró que es claro que su cliente está afectado de su capacidad mental, y aunque dijo que todavía no sabe si su estrategia se inclinará hacia una defensa por demencia, el hecho de que Breivik crea que está en una guerra y que su nombre será reivindicado en 60 años es un indicio de una afectación. Por ello se le hará un examen médico que descarte que Breivik padece alguna sociopatía.
De acuerdo con las leyes noruegas, de ser encontrado culpable podría ser condenado hasta a 21 años de prisión, sentencia que podría extenderse de comprobarse judicialmente que representa una amenaza pública. Sin embargo, con la finalidad de alargar la sentencia en caso de culpabilidad, el fiscal del caso, Christian Hatlo, declaró el día de hoy que están considerando ampliar las acusaciones y conforme a una ley de 2008 acusarlo de crímenes contra la humanidad, delito que recibe una sentencia máxima de 30 años en prisión.
Anders Behring Breivik, de 32 años, declaró que trabaja con otros dos grupos de personas de extrema derecha, anti islamistas, y que habían estado años preparando los ataques. Señaló también que más grupos de este tipo operan en otros países europeos.
Por lo pronto la policía está investigando si hubo otros cómplices ya que hay testigos que dicen haber visto a un segundo tirador, y la policía francesa ya interrogó al padre de Breivik, quien vive en Francia, y quien declaró que lo mejor hubiera sido si su hijo, después de haber perpetrado los ataques, se hubiera suicidado. Se sabe que entre estos hombres no ha existido relación desde hace varios años.
En Noruega el lunes el presidente Jens Stoltenberg convocó a un minuto de silencio nacional en recuerdo de las víctimas de la masacre y en apoyo de sus familiares.
Por su parte, los medios de comunicación noruegos han recibido peticiones de no cubrir el juicio a fin de no dar plataforma a los puntos de vista del acusado.
Más información BBC
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