Guatemala se prepara para la sucesión presidencial y los diferentes partidos políticos empiezan a elegir a quienes serán sus candidatos a contender por la presidencia del país.
Sandra Torres, aún esposa del actual presidente, Álvaro Colom, nunca ocultó su deseo de llegar a la máxima magistratura de su país. Junto con Colom fundó la Unión para la Esperanza (UNE) partido político con el que él alcanzó la presidencia en 2007. Pero es el lazo matrimonial lo que le impide ser candidata a la presidencia y por ello la pareja presentó una demanda de divorcio.
De acuerdo con el artículo 186 inciso c) de la Constitución de Guatemala, están impedidos para optar por el cargo de presidente o vicepresidente los parientes dentro de cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad del presidente o del vicepresidente de la República, cuando este último se encuentre ejerciendo la presidencia.
Cuando se dieron a conocer las intenciones de la primera dama de contender por la presidencia el pasado 14 de marzo, tanto ella como el presidente declararon que no era necesario el divorcio puesto que los grados de parentesco especificados por la Constitución no se referían a los cónyuges, asunto que desató un debate en el país y que, en último caso, debía ser resuelto por la Corte de Constitucionalidad.
La opción del divorcio no era considerada, al menos por el presidente, quien declaró que optar por el divorcio como recurso para que Sandra Torres presentara su candidatura sería inmoral.
Esta semana trascendió, sin embargo, que la demanda de divorcio voluntario fue interpuesto por la pareja el pasado 11 de marzo. La causal que se argumenta no se ha dado a conocer porque la jueza manifestó que se trata de un asunto de orden privado.
Opositores a la pareja y abogados en general, han cuestionado si este divorcio no es un fraude a la Constitución y que se trate exclusivamente de una manera de salvar el obstáculo inmediato de Torres para obtener su candidatura a la presidencia, ya que el matrimonio siempre se presentó ante la sociedad como uno sólido dando muestras de unión y armonía.
Abogados constitucionalistas como Carlos Molina Mencos, han declarado que esta simulación es una falta de respeto para la institución del matrimonio y que esta acción podría llevar a una simulación del divorcio, que es un delito sancionado por la ley guatemalteca. Lo anterior porque de ganar ella nada impediría que se volvieran a unir, lo que también podría suceder de perder la carrera presidencial.
No se descarta que de obtenerse el divorcio en corto tiempo y de obtener ella la candidatura y ser ésta aprobada por el Tribunal Supremo Electoral, ésta sea impugnada mediante un amparo ante la Corte Suprema de Justicia.
No es la primera esposa de un presidente latinoamericano en aspirar a la presidencia de su país. Ya Cristina Fernández, viuda del ex presidente de Argentina, Nelson Kirchner, contendió siendo él presidente y fueron aspiraciones que en su momento tuvo la esposa del ex presidente de México, Vicente Fox, Martha Sahagún.
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