Si la existencia de la base militar de Guantánamo y sus juicios militares en contra de sospechosos de terrorismo han llamado la atención de las organizaciones de derechos humanos, el inicio del juicio de Omar Khadr ha llamado aún más la atención por tratarse del detenido más joven.
Omar Khadr es de nacionalidad canadiense, de ascendencia egipcia, y fue detenido en Afganistán en 2002, a la edad de 15 años, acusado de haber ayudado a al-Qaeda a fabricar y sembrar bombas que mataron a soldados estadounidenses, y de lanzar una granada que mató al sargento Christopher Speer. Por estas acciones, los cargos que se le imputan son asesinato y conspiración para actos de terrorismo.
El asunto plantea numerosas situaciones que, de acuerdo con organizaciones de derechos humanos, violan sus garantías. Así, los abogados de Khadr no pueden participar directamente en el juicio porque son canadienses y éste despidió a sus abogados de los Estados Unidos. Con ello solo le queda la defensa de sus abogados militares, a quienes no puede despedir.
Durante el primer día de juicio la defensa presentó al acusado como una víctima, a quien su padres obligó a tomar las armas porque “odiaba más a sus enemigos de lo que amaba a su hijo”, por lo que lo presentaron como un niño soldado.
Y es exactamente el hecho de estar siendo juzgado por un delito que cometió cuando todavía era menor de edad el asunto que más ha preocupado a organizaciones de derechos humanos y en este sentido, la representante de la ONU para niños y conflictos armados, Radhika Coomaraswamy, hizo un llamado al gobierno de los Estados Unidos para que no condenen a Kadhr por este delito, bajo el argumento de que la Corte Penal Internacional prohíbe juzgar a menores de 18 años por crímenes de guerra.
Coomaraswamy señaló que desde la Segunda Guerra Mundial no se ha juzgado a ningún niño por crímenes de guerra y que los niños soldados deben ser tratados como víctimas y en lugar de ser condenados, ser rehabilitados e hizo hincapié en que de ser condenado este caso sentará un precedente que podría poner en riesgo en todo el mundo a los niños soldados.
La fiscalía no se ha detenido a considerar estos hechos y presentó su caso explicando que Kadhr estaba dispuesto a luchar hasta la muerte contra los soldados estadounidenses que rodeaban el complejo donde se encontraba fabricando bombas. Incluso han citado a la esposa del soldado que murió como consecuencia de la granda que supuestamente lanzó el acusado, para lograr que, de ser encontrado culpable, la sentencian se endurezca.
Este es el primer juicio militar que inicia durante la administración Obama, la cual se había comprometido a cerrar estas instalaciones en enero de este año, intenciones que se vieron rebasadas por la renuencia de otros estados de aceptar reclusos y de la negativa para juzgar a estos detenidos en suelo estadounidense.
www.miabogadoenlinea.net

