Un hombre de 86 años fue encontrado culpable del homicidio sin premeditación de su esposa de 85 años. Por este delito fue condenado a nueve meses de prisión, sentencia que ha sido suspendida ya que bajo las leyes británicas el juez puede determinar en ciertos casos que, pese a que el delito merece tiempo en la cárcel, éste se suspenda indefinidamente. Y este caso lo ameritó a juicio del juez.
Sydney Norton se declaró culpable de haber asfixiado a su esposa quien se encontraba en un hospital. La señora Norton había sufrido ya un paro cardíaco y el año pasado la diagnosticaron con alzhaimer. Su esposo era el encargado de cuidarla sin ninguna ayuda adicional y por ello, cuando ella volvió a ingresar al hospital, él supuso que no podría seguir cuidándola y por ello decidió terminar con su vida. Durante el juicio dos psiquiatras testificaron que Norton actuó como lo hizo debido al fuerte stress al que estaba sometido.
La nota adquiere mayor relevancia para los británicos porque, con diferencia de una semana, este hecho coincide con la visita a aquel país del doctor Philip Nitschke, experto australiano en el tema de la eutanasia y creador de la organización Exit Internacional que se dedica a brindar información sobre el suicidio a personas de la tercera edad a fin de que cuando así lo consideran, tengan la posibilidad de acabar con sus vidas sin implicar a nadie más en ello.
Por supuesto que la visita del doctor Nitschke ha generado polémica y muchas personas incluso han cuestionado a las autoridades sobre la legitimidad de estas pláticas en territorio británico donde la eutanasia está prohibida por su Ley del Suicidio de 1961.
La labor de Nitschke está orientada a personas de la tercera de edad y procura que la información solo sea accesible a mayores de 50 años, aunque por supuesto no puede garantizar que no llegue a adolescentes, y busca que su organización tenga presencia permanente en Londres.
Y con este caso de Norton y la promoción al suicidio en la vejez, ¿no están las mismas autoridades dándole la vuelta a la Ley del Suicidio e implicando tácitamente que no debe haber sanción por muertes de este tipo en personas de la tercera edad? Finalmente Norton no ayudó a su esposa a suicidarse sino que la mató con sus propias manos y dos bolsas de plástico. ¿Hubiera sido diferente la sanción de haber tenido Norton 25 años y su esposa 24?
Fuente BBC News

