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Fiscal decidió no perseguir delito de odio por una palabra racista escrita en una publicación de Instagram

En Finlandia se ha desatado una controversia por la decisión de la fiscalía de no perseguir a quien en respuesta a una publicación en Instagram utilizó una ofensa racial en contra de una activista de derechos humanos y locutora de noticias somalí, quien denunció el hecho como un delito de odio y de racismo.

La controversia inició cuando la activista y locutora somalí Ujuni Ahmed, comentó en una publicación en Instagram de la cantante finlandesa Janna Hurmerinta, sobre apropiación cultural, diciendo, entre otras cosas, que los perjudiciales patrones de comportamiento son frecuentemente inconscientes y que se deben hablar más en Finlandia.

A este comentario recibió otro en el que una persona utilizó una palabra ofensiva que se usa respecto de personas negras y que es “neekeri”.

“Nunca me habían arrojado a la cara tan violentamente el cometario ‘neekeri’. Pensé que esta no es la manera en que me deben hablar o cómo me limito al hablar”, declara Ujuni Ahmed.

Frente a esta comentario que fue muy visto y respondido por muchas personas, la activista identificó a la persona que lo había escrito y presentó la denuncia a la policía. Sin embargo, a principios de febrero la fiscal Martina Rännälä decidió no proceder con cargos porque se trata de un delito tan menor que podría llevar a la imposición de una pequeña multa por lo que consideró que no valía la pena. Esto conforme con la guía de la Fiscalía Pública que limitan las investigaciones prejudiciales para usar los recursos de las autoridades apropiada y rentablemente.

“El acto sospechoso en este caso ha sido, en términos de derecho penal, relativamente menor. Sin embargo, esto no significa que escribir estos comentarios no haya sido completamente inapropiado y nadie debe escribir estos comentarios en ninguna plataforma”, declaró la fiscal Rännälä al haber sido cuestionada sobre su decisión.

Sobre esto, Ujuni Ahmed opina: “Nada se hará sobre este claro lenguaje de odio, aunque el lenguaje de odio es una gran problema social en Finlandia. Me pregunto qué derecho tienen un investigador o fiscal para decidir que una palabra es insignificante cuando ellos nunca tendrán la experiencia personal de ella. Lo ven solo desde un punto de vista técnico, aunque su impacto en el nivel social debe ser entendido.”

El asunto adquiere mayor relevancia a partir de la nota que hizo la Comisión Europea de que Finlandia tiene un bajo índice de persecución y condena de delitos de odio e hizo un llamado para que las autoridades se aseguren que quien comete estos delitos es debidamente investigado, procesado y, en su caso, sancionado.

También se ha comparado esta situación con el caso penal que se ha seguido a la periodista Johanna Vehkoo por difamar a un consejero de la ciudad de Oulu al haberlo llamado “racista” y “payaso nazi”. En este caso, la periodista ha sido condenada en dos instancias y está esperando apelar el caso ante la Suprema Corte.

Aunque la fiscal Rännälä decidió desechar este caso de Amed porque “fue un único comentario racista escrito en tal plataforma y dentro de una determinada discusión”, sigue su curso la investigación de la denuncia que presentó el YLE en Helsinki por comentarios racistas y de odio hacia Ujuni Ahmed quien es la encargada de dar en somalí las noticias respecto del coronavirus. Según la policía capitalina, la investigación sigue su curso. Esperemos que en ese caso el o la fiscal note que una palabra, sin importar el tamaño, puede causar mucho daño a las personas y a las comunidades.

Más información yle.fi

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