Letrero FGM #MyIssueToo

En un evento realizado en Mogadishu, capital de Somalia, para poner fin a la mutilación genital femenina, MGF, el procurador general del país anunció que se han abierto averiguaciones sobre la muerte de una niña de 10 años, producto de esta aberrante práctica.

La víctima se llamaba Deeqa y tenía tan solo 10 años. Su madre la llevó el 14 de julio con una curandera tradicional en el estado de Galmudug para que le efectuaran el procedimiento en el que hay una resección total o parcial de los genitales externos. Deeqa empezó a sangrar profusamente y dos días después falleció en el hospital.

La muerte de Deeqa propició que el llamado a favor de prohibir la MGF se hiciera más fuerte en Somalia y a la realización del mencionado evento, organizado por Global Media Campaign to End FGM (MGF) y la Fundación Ifrah, a la que asistió el procurador general Ahmed Ali Dahir.

“Estamos listo para llevarlo ante los tribunales”, citaron los organizadores del evento en Twitter al procurador. De ser así, sería el primer caso abierto en contra de un caso de MGF, una práctica que, si bien queda prohibida por la constitución somalí, no tiene tipo penal específico en el Código Penal.

La UNICEF estima que en el este de África el 98 por ciento de las mujeres entre 15 y 49 años han sido mutiladas en sus genitales. Debido a estas cifras en Somalia y en Somalilandia se ha estado trabajando para la erradicación de la práctica.

En Somalia, la activista Ifrah Ahmed ha estado abogando por el fin a la MGF. Ella creó la Fundación Ifrah en 2010, establecida en Somalia en 2013, con la finalidad de terminar con esta práctica en el país para el año 2030. Actualmente es asesora en asuntos de género para el gobierno.

En Somalilandia, que está reconocido internacionalmente como una región autónoma de Somalia, trabaja la organización civil Network Against FGM/C que ha estado impulsando una iniciativa de ley para prohibir la práctica, la cual fue presentada una vez que se emitió una fatua en la que se prohíben dos de tres tipos de mutilación genital femenina. Si bien las fatuas o edictos religiosos no son legalmente vinculatorios, el que los líderes religiosos apoyen esta medida se consideró como un factor de presión para el ejecutivo y el legislativo. Sin embargo, la iniciativa no ha sido aprobada por el gabinete.

La mutilación genital femenina viola los derechos humanos de las niñas y mujeres, particularmente los derechos a la salud, a la seguridad y a la integridad física, además del derecho a no ser sometido a torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes, y, como en el caso de Deeqa, viola el derecho a la vida.

En diferentes países europeos la MGF está tipificada como delito y es perseguida así no haya sido cometida en el país. Así, por ejemplo, en Suiza este mismo mes se emitió la primera sentencia de culpabilidad por ablaciones cometidas en contra de dos hermanas en Somalia, antes de que la familia mudara su residencia a Suiza. Si bien es una buena noticia, cabe señalar que el tipo penal se incluyó en el Código Penal desde 2011.

La organización europea que busca poner fin a esta práctica explica que, aunque la MGF no nos afecta directamente, lo hace de otras formas, pues aunado a otras formas de violencia contra la mujer, desequilibra la participación femenina en la sociedad y sin una presencia equilibrada de hombres y mujeres, la sociedad no puede funcionar de forma justa y equitativa. Por ello han lanzado la campaña MGF #MyissueToo que significa que la MGF también es mi problema.

Para crear conciencia y terminar esta práctica la ONU declaró el 6 de febrero como el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina.

Más información allafrica.com

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