Denegación de visa

En Canadá, la Corte Federal concluyó el mes pasado que la espera de cuatro años que un miembro del consejo de migración hizo pasar a una familia mexicana antes de negarles el asilo, no infringió sus derechos protegidos por las leyes canadienses.

Se trata de una familia de 26 miembros identificada como IPP, que llegó a Canadá en grupos separados entre 2007 y 2008. El jefe de familia dice haber sido testigo en México de un homicidio en 1992 del que rindió testimonio a la policía lo que ayudó a la captura del líder de un grupo delincuencial, dando pie a una venganza que duró 15 años.

Llegados a Canadá pidieron a ese país asilo político. Su caso fue revisado por David McBean del Consejo de Inmigración y Refugiados, quien escuchó la última de las audiencias de la familia en diciembre de 2011. Su decisión, en la que negó el asilo, la dictó hasta octubre de 2014, el ultimo día en que se desempeñó como miembro del Consejo.

Según cifras conocidas, entre 2007 y 2010, siendo miembro del Consejo, David McBean negó todas y cada una de las 169 peticiones de asilo que recibió.

Por la tardanza en la respuesta, que fue negativa a sus deseos, la familia, algunos de cuyos miembros se desistieron y otros obtuvieron la residencia por razones humanitarias, recurrieron la actuación del consejero ante los tribunales federales de Canadá, alegando que la tardanza les ocasionó daños psicológicos y físicos que equivalen al estrés "impuesto por el estado". Explicaron que esta demora fue causa de problemas financieros porque tuvieron que pagar ellos sus gastos médicos, además de que les supuso la pérdida de oportunidades de empleo y de educación.

Asimismo, cuestionaron la capacidad de McBean de recordar detalles de la solicitud de asilo para tomar una decisión imparcial cuatro años después de haber conocido el caso. Cabe señalar que McBean rechazó la solicitud porque no encontró la historia creíble.

El juez federal que conoció el caso, James Russell, coincidió con la familia en que tomó mucho tiempo al consejero llegar a una decisión, pero consideró que no se habían explicado suficientemente los daños que la demora en esta decisión provocó a la familia.

El juez Russell sentenció que la familia fue parcialmente responsable de la demora en la decisión por sus intentos de cambiar el caso de consejero cuando conocieron el alto índice de peticiones rechazadas por McBean, cuestionando por qué no se quejaron ante el Consejo de Inmigración por la demora ni presentaron una demanda ante los tribunales federales para exigir una respuesta. El abogado de la familia expone que no procedieron de esta forma porque cada vez que acudían al Consejo a pedir explicaciones les decían que la respuesta estaba por ser emitida.

De esta forma, la decisión del Consejo no fue revocada lo que significa que el estatus migratorio de asilo ha sido negado para los integrantes de la familia mexicana.

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