Palabra lenguaje

Un juez de una corte de distrito de Nueva Gales del Sur, Australia, concluyó este lunes que el arresto de un estudiante por el uso de lenguaje ofensivo fue ilegal y que el segundo exabrupto del detenido estuvo totalmente justificado.

Filip Black es el estudiante de 28 años que fue arrestado por la policía en julio de 2016 cuando salía del instituto tecnológico donde estudiaba en Sídney, vestido con una sudadera negra con la capucha puesta.

Al ser detenido, la policía lo interrogó, preguntándole quien era y a dónde iba, preguntas a las que Filip Black respondió "none of your f---ing business”. Por haber empleado esta frase con una palabra altisonante, la policía procedió a su arresto. Acto seguido, uno de los policías le respondió usando la misma palabra ofensiva.

Una vez que fue puesto en libertad, Filip Black exclamó otra frase ofensiva a los policías, usando dos groserías.

El juez del caso concluyó que tanto el arresto como el subsecuente cateo que hizo la policía fueron ilegales porque la policía debió haber considerado otras opciones para lidiar con el asunto. Además, el que uno de los policías hubiera usado la misma palabra altisonante, hizo que el arresto por el uso de lenguaje ofensivo ya no tuviera relevancia.

Respecto de la segunda frase ofensiva, el juez concluyó que el enojo de Black estuvo justificado en vista de la "interferencia prolongada e injustificada con [sus] libertades civiles”.

Conocido el fallo, la abogada de la defensa, Sophie Parker, declaró que se trata de una decisión favorable para las libertades civiles.

“La policía no debería hacer arresto por el uso de lenguaje ofensivo, particularmente cuando ese lenguaje es dirigido solo a la policía”, declaró la abogada Parker.

“El arresto es el último recurso y cuando estás hablando de algo como lenguaje ofensivo, que está en lo más bajo del espectro de los delitos, entonces hay otros mecanismos más apropiados”.

La abogada declaró que espera que este caso sirva para que la policía deje de hacer arrestos innecesarios que, dice, usualmente llevan a una “trifecta” que implican el resistirse al arresto, agresión a la policía y el lenguaje ofensivo.

“La forma en que esta situación prontamente escaló es un buen ejemplo de que el arresto innecesario por lenguaje ofensivo puede llevar a la presentación de cargos mucho más serios”.

Más información smh.co.au

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