Este miércoles, la Suprema Corte del Reino Unido concluyó que la contratación de personal doméstico por diplomáticos no está cubierta por la inmunidad diplomática por lo que pueden enfrentar proceso por temas laborales una vez que el funcionario cese funciones.
El fallo, que se ha dado a conocer este 18 de octubre cuando el Reino Unido celebra el Día Contra la Esclavitud, es del caso presentado por Cherrylin Reyes y Titin Rohaetin Suryadi, quienes trabajaron en 2011 en el servicio doméstico de la casa de Jarallah al-Malki, quien fue embajador del Reino de Arabia Saudita en el Reino Unido entre 2010 y 2014.
Las mujeres acusaron al ex diplomático y a su esposa de haberlas hecho trabajar en su residencia en Londres 18 horas al día los siete días de la semana, prohibiéndoles la salida de la casa si no estaban custodiadas por personal de seguridad o miembros de la familia. Además, les recogieron sus pasaportes y se les negó contacto con sus familiares. Suryadi declaró que por su trabajo hicieron dos pagos a su familia, uno por 195 y el otro por 238 libras esterlinas. Una de ellas escapó al hacer contacto con la policía y la otra cuando el embajador no estaba y su esposa estaba durmiendo.
Cherrylin Reyes intentó presentar su caso contra al-Malik, pero la Corte de Apelaciones rechazó el caso bajo el argumento de que el exembajador gozaba de inmunidad diplomática. La Corte Suprema ha revertido ese fallo al establecer que la contratación de personal doméstico y el tráfico de personas son actividades que no se relacionan con las funciones diplomáticas por lo que, una vez que el funcionario deja el cargo y pierde su inmunidad, puede ser procesado.
El caso está siendo apoyada por la organización que combate el tráfico de personas y la esclavitud, Anti-Trafficking and Labour Exploitation Unit, ATLEU, y también participó la organización Kalayaan que aboga por los derechos de los trabajadores domésticos extranjeros en el Reino Unido.
Conforme a estadísticas, cada año entre 16 y 17 mil trabajadores domésticos “potencialmente vulnerables” llegan al Reino Unido. Entre 2003 y 2011, aproximadamente el 76 por ciento de ellos fueron mujeres. Generalmente realizan funciones se aseo, cocina, cuidado de los niños y lavandería y planchado. Los trabajadores masculinos generalmente realizan funciones de choferes, cocineros y guardias de seguridad.
La mayoría de los trabajadores al servicio doméstico proceden de países del sur de Asia y de África, especialmente Filipinas, India e Indonesia. Sin embargo, entran a territorio británico desde otro país donde han sido contratados, particularmente Arabia Saudita, Qatar, Bahréin, Omán y Emiratos Árabes Unidos.
Estos trabajadores suelen trabajar bajo el esquema conocido como kafala, por el cual quien contrata al trabajador extranjero lo patrocina, lo que significa que los trabajadores no pueden abandonar el empleo ni el país sin el permiso del patrón.
“Estoy encantada de que la Suprema Corte coincida conmigo y pueda presentar mi caso en contra de los al-Malik”, declaró a los medios Cherrylin Reyes. “Sé que hay muchos otros trabajadores domésticos que han sufrido como yo y estoy encantada de que ellos podrán usar este caso para obtener satisfacción y que no tendrán que esperar tanto como yo”.
En un caso que puso al descubierto la vulnerabilidad del personal extranjero del servicio doméstico en Europa, un tribunal en Bélgica encontró culpables de tráfico de personas a ocho princesas de Emiratos Árabes Unidos, EAU, por el viaje que hicieron en 2008 a Bruselas acompañadas de 20 personas como servicio doméstico.
Las princesas fueron absueltas, sin embargo, de los cargos más graves de esclavitud y de dar trato inhumano, y fueron condenadas a 15 meses de prisión suspendida y al pago de 165,000 euros cada una, con la mitad de esta multa suspendida. Las princesas, por supuesto, nunca dieron la cara en el tribunal.
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