Manos lavando la cabeza de un hombre

A partir del próximo 1º de enero, estilistas y demás trabajadores de salas de belleza deberán cumplir en el estado de Illinois, Estados Unidos, un curso de capacitación para detectar señales de violencia doméstica en sus clientes, so riesgo de perder la licencia de operación en caso de no hacer el curso.

Se trata de un curso de una hora, realizado cada dos años, por estilistas o peluqueros, técnicos en uñas y esteticistas, todos pertenecientes a la Asociación de Cosmetología, organización que ayudó a redactar la ley que fue ratificada por el gobernador Bruce Rauner el pasado mes de agosto.

El entrenamiento no tiene el objetivo de que los trabajadores de salones de belleza se inmiscuyan en las vidas de sus clientes, especialmente mujeres, sino que les proporcionará las herramientas para poder detectar las señales de violencia doméstica más allá de los moretones que deja la violencia física.

Así, podrán aprender sutiles señales de violencia económica o psicológica, como en dos casos relatados por Kristie Paskvan, fundadora de la organización Chicago Says No More, uno de una mujer que dijo que comparaba envases grandes de detergente de ropa para luego cambiarlos por más pequeños para obtener devolución del dinero y disponer así de efectivo, o de otra que pidió un corte de cabello muy corto porque eso era lo único que podía controlar en su vida.

El curso, además, ha sido diseñado para proporcionar herramientas a los estilistas y demás trabajadores de salones de belleza para ofrecer ayuda a estas mujeres.

La iniciativa fue cabildeada por Chicago Says No More con el senador estatal Bill Cunningham, quien decidió apoyarla por la experiencia que tuvo su esposa cuando siendo estudiante universitaria trabajó en un salón de belleza.

“Ella me contó historias de sus clientes detallando incidentes terribles”, dijo el senador. “Ofrecía un oído empático. Era joven en esa época y no sabía qué hacer para ayudarlas”.

Así, el senador explicó que las mujeres suelen abrirse con sus estilistas, de manera parecida a la forma en que los clientes de un bar bajan defensas con el cantinero.

Y aunque la ley está orientada fundamentalmente para ayudar a mujeres víctimas de la violencia doméstica, no se descarta que puedan ayudar también a hombres pues, de acuerdo con cifras federales proporcionadas por Chicago Says No More, una de cada tres mujeres y uno de cada siete hombres experimentan violencia de parte de sus parejas.

Más información nytimes.com

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