La Corte de Distrito de Naha, Japón, falló este jueves a favor de 3,395 residentes cercanos a la base militar área de los Estados Unidos Futenma, en la prefectura de Okinawa, por el ruido que las aeronaves producen y las consecuentes molestias en sus vidas diarias, y ordenó al gobierno japonés a pagar como compensación 2,460 millones de yenes, US$22.5 millones.
No es la primera sentencia que se dicta en este sentido respecto de la base militar establecida en Ginowan en la década de los años 70 y que ahora pretende ser reubicada a una zona menos poblada a lo que se opone la mayoría de los habitantes de Okinawa que quieren la base fuera de su prefectura.
Así, en julio de 2010 el Tribunal Superior de Fukuoka ordenó al gobierno central a pagar por daños a los demandantes 369 millones de yenes y en junio de 2015 la división de Okinawa de la Corte de Distrito de Naha también ordenó al gobierno el pago de 754 millones de yenes.
En el fallo de esta semana, el juez que presidió el proceso, Tetsuya Fujikura dijo que el gobierno “ha dejado el problema sin atender”, pese a que se trata de una queja constante desde los años 70.
De esta forma, si bien se reconocen los daños, ni con el fallo de esta semana ni en los anteriores, se ha concedido la petición de los quejosos de limitar las horas de vuelo de las aeronaves declarando que no es posición del gobierno japonés controlar las operaciones dentro de la base militar estadounidense.
Los quejosos, liderados por el sacerdote Zenji Shimada, pidieron que se prohibieran los vuelos que exceden de 40 decibeles muy temprano por la mañana y durante la noche, y todo el día los que exceden de 65 decibeles.
Así, frente a la negativa del tribunal de conceder también esta petición, los quejosos anunciaron que apelarán el fallo.
Antes de conocerse el veredicto, Zenji Shimada, de 76 años de edad y quien durante años ha estado organizando a sus vecinos, declaró lo siguiente: “me pregunto si la Constitución, que fue creada para proteger los derechos humanos, está siendo realmente respetada. Quiero hacer el cuestionamiento sobre los fundamentos de este país”.
Igualmente declaró a los medios que “el ruido interrumpe incluso nuestras conversaciones del día a día. No podemos dormir fácilmente cuando hemos pescado un resfriado. No hay un ambiente en que podamos criar niños en paz”.
Para el líder del grupo, la mejor solución es el traslado de la base a otro lugar. Sin embargo, estos planes también se han visto obstaculizados por las acciones del gobernador de Okinawa, Takeshi Onaga, tendientes a que la base salga de su prefectura. De esta forma, en octubre de 2015 revocó el permiso que su predecesor había otorgado para iniciar la limpieza de terreno en la localidad de Nago.
El pasado septiembre, la división de Naha del Tribunal Superior de Fukuoka concluyó que tal revocación era ilegal, lo que permitió que le gobernador apelara el caso ante la Corte Suprema de Japón. De esta forma, por lo pronto, la reubicación de la base militar está suspendida.
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