Imagen campaña Trump

El 13 de octubre el New York Times publicó la historia de dos mujeres que señalan a Donald Trump por haber tenido un trato inapropiado con ellas, acusándolo de agresión sexual. El candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos amenaza con demandar al diario por difamación.

Pero según los expertos, existe una defensa legal que podría afectar las probabilidades de triunfo de Donald Trump en una demanda por difamación si él cumple con su amenaza de demandar a The New York Times, y que se conoce como “doctrina de la prueba de difamación”, que ha surgido desde hace unos diez años en los tribunales de Estados Unidos.

Por ejemplo, en el caso de Donald Trump, se reveló que él se ha jactado de tocamientos sexuales sin consentimiento en mujeres, que se introdujo en el vestidor de las concursantes de un certamen de belleza, que en un programa de radio estuvo dispuesto a hacer comentarios impropios y de carácter sexual sobre su hija. Por eso el New York Times responde a la amenaza señalando que “nada en nuestro artículo ha tenido el menor efecto sobre la reputación que el señor Trump, a través de sus propias palabras y acciones, se ha creado por sí mismo".

Bajo esta doctrina, se critica qué tan legítimo puede ser que una persona demande por difamación, cuando ya cuenta con una reputación que es altamente cuestionada.

Aunque los criterios pueden variar de estado en estado, en la Unión Americana, en la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de los Estados Unidos, al cual corresponde Nueva York, ya existen precedentes sobre la aplicación de esta doctrina.

En 1998, por ejemplo, un juez federal en Manhattan desestimó una demanda por difamación presentada por el mafioso John "Boobie" Cerasani, al concluir que era “a prueba de difamación". Cerasani había demandado a Sony, afirmando que un personaje en Donnie Brasco lo difamaba. El juez concluyó "que la reputación de Cerasani estaba tan 'gravemente empañada' que, incluso suponiendo que las versiones pre-lanzamiento y oficiales de la película son difamatorias, él no puede sufrir ningún otro daño y por lo tanto, ningún jurado razonable podría otorgarle una indemnización por daños”.

Por otra parte, el abogado Larry Stein, que enseña Derecho del entretenimiento en la USC y litiga en Liner LLP, ha llevado casos en contra de esta doctrina “Dependería de la jurisdicción, el juez y lo que se dice respecto a lo que se ha dicho anteriormente", señala. "Y se debe revisar detalladamente qué tipo de daños se producen a la reputación como consecuencia de las denuncias".

Para la abogada Amy Rotenberg, la demanda de Trump sería “cuesta arriba porque como una figura pública tendría que probar que el diario actuó con malicia, al saber que las declaraciones en el artículo eran falsas o actuar con indiferencia imprudente ante la verdad. Pero eso no significa que Trump no vaya a demandar. No olvidemos que éste es un hombre que presentó una demanda en contra de un autor por cinco mil millones de dólares (5 billones) por haberlo llamado ‘millonario’”.

"Es una persona contenciosa y cuenta con los recursos para financiar algo como esto", dice Rotenberg. "A pesar de que un medio de comunicación podría tener cualquier número de exitosas defensas, puede ser un proceso costoso y largo para defenderse. Yo diría: medios de comunicación, cuidado con Donald Trump".

El candidato en estos momentos está enfrascado en su campaña, y preparándose, aunque él afirma que no lo necesita, para el último debate antes de la elección, después ya veremos si demanda o no.

Más información hollywoodreporter.com/thr-esq


miabogadoenlinea.net

Se permite la reproducción parcial o total, con crédito a miabogadoenlinea.net