La disputa por la castración de Beau Lemon, un perro campeón de raza bichón frisé , parece haber llegado a su conclusión una vez que las partes involucradas, Mary y John Wangsness, propietarios del perro, y Vicky Halstead, criadora y antigua copropietaria, llegaron a un acuerdo cuyos términos no han sido revelados. Se trata de un complicado caso que nos permite atisbar los pormenores que giran alrededor de la crianza de perros de concurso.
Beau Lemon nació en octubre de 2008 y fue registrado ante la American Kennel Club como Victoire Gerie’s No Lemon Gemstone, un blanco bichón frisé con pedigrí. Su dueña original era Vicky Halstead, criadora de perros de esta raza.
En 2009 Mary Wangsness decidió comprar a Beau Lemon por $3,000 dólares firmando un contrato de compraventa que establecía la copropiedad del animal entre ella y Vickie Halstead hasta que, terminada su vida como campeón, el perro fuera castrado, momento en el que la propiedad pasaría exclusivamente a Mary Wangsness. Mary falleció el año pasado, una vez que ya estaba en marcha la demanda, y la propiedad de Beau Lemon pasó a su esposo, John, quien continuó con el procedimiento legal.
En 2012, después de haber ganado algunas competencias, Beau Lemon fue retirado de la pasarela canina y sus propietarios estuvieron listos para cruzarlo a fin de pasar sus genes de campeón a nuevas generaciones.
Según lo explicado en la corte, Mary Wangsness cruzó a Beau Lemon con una perrita llamada Cha Cha, pero sin haberlo consultado con Vickie Halstead, incumpliendo los términos del contrato que disponía que todos los asuntos respecto de las cruzas debían ser consultados entre las copropietarias.
En julio de 2013 Vickie Halstead se llevó a Beau Lemon de casa de los Wangsness diciendo que cruzaría al animal, pero según expuso en la corte el abogado del matrimonio, ella lo llevó a una veterinaria donde le realizaron una cirugía de castración, un acto por el que los Wangsness demandaron a la criadora aduciendo que ella había cometido un acto de venganza, convirtiendo a un campeón en una “mascota hogareña”. Asimismo la acusaron de haber congelado semen de Beau Lemon, de haberlo ocultado y de estarlo comercializando.
Las anteriores acusaciones fueron negadas por Vickie Halstead y su abogado Joe Crosby, exponiendo que originalmente había pretendido que el perro se cruzara pero que no resultó debido a los “ciclos irregulares” de la hembra. La castración la justificó diciendo que temía por la salud del perro, una aseveración que fue negada por los Wangsness, ambos médicos, señalando que el perro estaba en perfectas condiciones de salud.
Sobre la castración, el abogado de la criadora expuso que se realizó conforme a los términos del contrato que disponía que su representada tenía el derecho de tomar la decisión de castrar al animal prohibiendo a la compradora, Mary Wangsness hacerlo, sino hasta pasados los cuatro años de edad del perro, con la opción de recolectar y almacenar el semen.
Sobre las muestras de semen vendidas, cada una por US$3,000, Vicky Halstead alegó que son del hermano de Beau Lemon, Beau Jangles, pero que las archivaron por error bajo el nombre del perro de la disputa.
En la demanda Mary Wangsness, originalmente y luego se esposo, exigían una compensación por US$50,000 por incumplimiento de contrato, fraude y el estrés emocional que Mary sufrió cuando conoció de la castración del perro, un evento que según su esposo la alteró tanto que la postró en la cama una semana y del cual no volvió a recuperarse.
Durante nueve meses las partes litigaron este caso hasta que la semana pasada llegaron a un acuerdo que pone fin a una disputa que “John Wangsness siempre asociará con la muerte de su esposa, y Vickie Halstead siempre asociará con traición”, conforme a las palabras del abogado de la defensa.
Más información thewashingtonpost.com
miabogadoenlinea.net
Se permite la reproducción parcial o total, con crédito a miabogadoenlinea.net

