Después de la abdicación de Beatriz, quien fuera reina de los Países Bajos, a favor de su hijo Guillermo Alejandro en abril del año pasado, muchos cambios se suscitaron.
Uno de estos cambios se vio reflejado en las paredes de las oficina de gobierno y del poder judicial holandés con el cambio de la imagen de la otrora reina Beatriz, actual princesa, por el actual rey Guillermo Alejandro.
Pero ya en estos tres primeros meses de reinado de Guillermo Alejandro se ha presentado un inconveniente, particularmente en la corte de La Haya, donde los jueces han solicitado se retire el retrato del rey Guillermo Alejandro y de su esposa la reina Máxima, porque ella no es jefe de estado.
En las cortes existe la tradición de emitir los veredictos en el nombre del jefe de estado, pese a que la fórmula fue retirada de la Constitución. Varios jueces se han mostrado inclinados a seguir la tradición, pero han elevado su objeción de hacerlo con la imagen sonriente de Máxima mirándolos desde las paredes y por ello el retrato de la pareja real ha sido retirado.
La queja es justa y del todo legal: el jefe de estado es él, el rey, como en el pasado lo fue su madre. Máxima solo fue nombrada reina como una cortesía pero ella, para el estado holandés, no es figura de autoridad como lo es su marido.
Así que Máxima podrá seguir adornando las portadas de revistas del corazón, pero no las paredes de órganos de gobierno donde están a la espera de que las fotografías donde aparecía la pareja real sean reemplazadas por otras donde solo aparezca su rey.
Ni modo, gajes del oficio.
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