Las cosas siguen muy mal para el cantante Robin Thicke que no solo está en proceso de apelación por la autoría de su éxito musical Blurred Lines, sino también en medio de un ríspido proceso de custodia por su hijo Julian Fuego, nacido de su matrimonio con la actriz Paula Patton.
El jueves de la semana pasada, el juez del Tribunal Superior de Los Ángeles, Colin Leis, no solo emitió una orden de restricción para que Thicke no se acerque a su ex, sino que también limitó las horas de visita con su hijo de 6 años de edad.
La petición de limitar las visitas fue solicitada por Paula Patton, quien fue pareja de Thicke durante casi 21 años, nueve de ellos de matrimonio, después de que el cantante apareciera el pasado 19 de enero en casa de su madre cuando trabajadores sociales entrevistaban al niño para saber si su padre es abusivo con él. De acuerdo con Patton, el cantante se negó a salir del domicilio de su madre y solo se fue cuando la señora amenazó con llamar a la policía.
Paula Patton dijo que esta visita “traumatizó” a ella y a su hijo y ha apoyado su declaración con acusaciones de violencia doméstica cometida por el cantante durante sus años de matrimonio, uso de sustancias prohibidas y episodios de infidelidad.
Si bien el capítulo en casa de la madre de ella ha sido el más reciente de la historia, Thicke y Patton llevan varias semanas enfrentándose por la custodia de su hijo, proceso que empezó con acusaciones de que él había golpeado al niño.
Thicke aceptó haber dado una nalgada al niño, pero su abogado, Larry Ginsberg, defendió el acto señalando que dichos correctivos son aceptados por la legislación vigente. Añadió que la investigación sobre el incidente efectuada por trabajadores sociales, despejó cualquier responsabilidad de su representado.
Esta vez el abogado Larry Ginsberg declaró ante el tribunal que Paula Patton presentó esta última acusación como una venganza por no haber podido cambiar los términos de la custodia al habérsele negado la custodia exclusiva de Julian Fuego.
El juez Leis concedió la orden de restricción y la limitación de las visitas al niño por parte del cantante, fundamentando su decisión en la historia de violencia doméstica y en el riesgo que encuentra de que Thicke pueda huir con su hijo. Por ello ha prohibido también al cantante que lleve a su hijo fuera de la ciudad de Los Ángeles. Se trata de una orden que estará vigente hasta el 24 de febrero, fecha de la siguiente audiencia.
Para terminar de empeorar las cosas para el cantante, todo esto sucede un mes después del fallecimiento de su padre, el actor canadiense Alan Thicke, protagonista de la serie de los ochenta Growing Pains.
Por cierto, trascendió a los medios que Alan Thicke, en un testamento realizado hace diez años, decidió dejar la custodia de su hijo Carter, entonces de 10 años de edad a su hermano Todd en lugar de a Robin, quien entonces tenía 29 años de edad, llevaba dos años de casado con Paula Patton y había logrado su primer gran éxito musical, Lost Whitout U. Un detalle que Paula patton podría intentar usar en contra de su ex marido.
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